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PROYECTO DE LEY

Expediente: 3257-D-2006

Sumario: MODIFICACION DE LA LEY 20628, DE IMPUESTO A LAS GANANCIAS: INCORPORACION DEL INCISO K) AL ARTICULO 87, SOBRE LA GANANCIA OBTENIDA POR EXPORTACIONES AGROPECUARIAS.

Fecha: 14/06/2006

Publicado en: Trámite Parlamentario N° 71

Proyecto
Artículo 1°: Incorpórase como inciso k) del artículo 87 de la Ley del Impuesto a las Ganancias, 20628, el siguiente:
k) De la ganancia neta obtenida por explotaciones agropecuarias, el TREINTA POR CIENTO (30%) del gasto total por compra de fertilizantes.
Artículo 2º: La Administración Federal de Ingresos Públicos establecerá los requisitos que se deberán cumplir a los efectos de posibilitar el cómputo de la presente deducción.
Artículo 3°: Lo dispuesto por la presente ley entrará en vigencia desde el día de su publicación en el Boletín Oficial.
Artículo 4°: Comuníquese al Poder Ejecutivo.

FUNDAMENTOS

Proyecto
Señor presidente:


El sector agropecuario ha sido, en los últimos años, uno de los grandes impulsores del crecimiento económico de nuestro país.
Este importante sector productivo, ha logrado superarse año tras año, a pesar de las crisis, generando así importantes ingresos por exportaciones con sus correspondientes aportes a las arcas del Estado.
Este crecimiento nos enfrenta con la posibilidad de obtener una cosecha de 100 millones de toneladas, debido no solo ya a los cambios tecnológicos experimentados, sino también, al incremento de la superficie de suelos cultivables el cual, avanza sobre superficies que otrora se utilizaba con animales y en muchos casos sobre suelos de baja estabilidad física y capacidad productiva.
Como producto de este fenómeno, las voces de nuestros técnicos, investigadores, entidades e instituciones especializadas del sector nos viene alertando, acerca de que, como producto de la falta de una fertilización balanceada, los bajos niveles de reposición de nutrientes del suelo y la progresiva pérdida de materia orgánica, nos dirigimos hacia a una disminución considerable de la fertilidad de los suelos.
De continuar en este camino se compromete seriamente la sustentabilidad física, ecológica y económica de la mayoría de las explotaciones agrícolas del país.
La implementación de prácticas culturales como la siembra directa, altamente eficiente en controlar la erosión e incrementar el contenido de materia orgánica en la parte superficial del suelo, no son suficientes para lograr una agricultura sustentable en el largo plazo.
La situación es más grave aún en esta agricultura intensiva cuando la producción está basada en el monocultivo de soja, que aporta al suelo escaso volumen de rastrojos y balance negativo de la materia orgánica. Además, la incorporación de cultivos de segunda con esta técnica torna más inestable el sistema de producción y agrava y acelera la pérdida de nutrientes y por ende baja progresivamente la fertilidad del suelo.
El alerta rojo está encendido y será peor la situación si no implementamos rápidamente medidas racionales como las rotaciones de cultivo para la recuperación de los suelos y la restitución de fertilidad mediante fertilizaciones estratégicas.
Anualmente, Argentina exporta con sus granos, millones de toneladas de nutrientes naturales extraídos de sus suelos que no se recuperan de manera sustentable.
Diversos estudios muestran que Argentina sólo para sus principales cultivos exporta anualmente junto con sus granos, alrededor de 3.500.000 toneladas de nutrientes.
De esta cifra la soja, el motor y estrella de nuestra agricultura es la responsable de casi el 50 % de esta cifra, para la cosecha de la campaña 2002/2003 estimada en 34.000.000 de Tn.
Esto visto en términos estrictamente económicos es una descapitalización del sistema.
A manera de información adicional se ha elaborado el Cuadro Nº1.
Tabla descriptiva
Como puede observarse es muy notable, el serio efecto que la extracción minera de nutrientes, tiene y tendrá en el futuro inmediato de nuestros suelos.
Si bien por otra parte, la nueva genética y la aplicación de fertilizantes ha ocultado el efecto degradatorio de los nutrientes, en el caso del fósforo - que es un elemento poco móvil - la situación es ya dramática.
De continuarse en el planteo productivo actual, se estaría obligando a comprar y aplicar fertilizantes industriales especialmente fosforados y nitrogenados para compensar parcialmente la pérdida sufrida y sostener la productividad en niveles de rentabilidad.
Por otro lado, es bien sabido que es el sistema mixto de agricultura y ganadería, el que permite a los suelos, particularmente a los pampéanos, un descanso con recuperación de nutrientes de manera natural.
Si a este esquema le sumamos las rotaciones diversificadas de cultivos agrícolas, implantación de verdeos, pasturas con leguminosas y cultivos para abono verde, estaremos aumentando la racionalidad y sustentabilidad del sistema productivo.
Si persistimos en un esquema agrícola de monocultivo o muy poco diversificado, a pesar de los buenos precios coyunturales y la situación favorable para un sector, la agricultura de reposición que se sugiere en la necesaria aplicación de fertilizantes será necesaria pero no suficiente para proteger el recurso.
Posiblemente, en los próximos años este proceso podría exacerbarse y crecerán aún más las nuevas demandas por "divisas frescas" para continuar forzando los pagos por los servicios de la creciente deuda externa.
Sobre este escenario, nuestra principal preocupación debe estar orientada a la racionalidad y sustentabilidad de los sistemas productivos y, desde esta perspectiva, el cambio más relevante esta asociado a la proporción de oleaginosos en relación a las gramíneas ya que el uso del suelo con alta proporción de oleaginosas se encamina a valores negativos de balance de carbono.
Al mismo tiempo resulta fundamental establecer una adecuada programación de la fertilización, para que la misma cumpla un rol estratégico en el esquema productivo.
El modo es insertándola en forma eficiente en la rotación y adecuando las dosis a los niveles de extracción producidos, especialmente los nutrientes con mayor respuesta económica. Para ello, el conocimiento de los balances de macro nutrientes en los principales cultivos, es una herramienta de gran utilidad para diagramar y planificar las diversas estrategias de fertilización.
Ante este problema es necesario que el Estado este presente, implementando políticas activas que marquen horizontes que aseguren la sustentabilidad de nuestro sistema productivo.
Algunas pautas en este sentido para una política de recomposición de la fertilidad de los suelos pueden ser entre otras:
a.- La conveniencia de promover la utilización de fertilizantes en fórmulas balanceadas entre la extracción y los aportes de fertilizantes.
b.- Elaborar estrategias a los efectos de promover la implantación en aquellos cultivos cuyo comportamiento resulte más amigables a nuestro sistema productivo , tal como lo son el trigo y el maíz.
Creo que sobre las ideas que se han expresado precedentemente no es difícil ponerse de acuerdo. En el análisis de la bibliografía observamos que los expertos en el tema han escrito suficientes trabajos científicos, diagnósticos, y propuestas que nos liberan de mayores análisis.
El punto central a discutir es el costo que tendrá el Estado en el caso de que el productor pueda descontar de su impuesto a las ganancias una tercera parte de la inversión efectuada en fertilizantes.
En los dos gráficos siguientes se muestra el consumo de fertilizantes en Argentina y una supuesta proyección del uso de la fertilización mínima sustentable para el 2010/2011 que alcanzaríamos la cosecha objetivo de 100 millones de toneladas.
Tabla descriptiva
Fuente Proyección consumo Nacional sobre base empresasa grupo Fertilizar
Tabla descriptiva
De los datos precedentes podemos estimar que de ponerse en práctica la presente Ley, el costo fiscal para el Estado oscilaría en un rango de entre U$S 207 millones y U$S 333 millones.
Estas cifras resultan mas claras si pensamos que son solo el 8 % de las retenciones a las exportaciones que en la actualidad se realizan al sector, que son de aproximadamente U$S 2.500 millones.
Si lo mensuramos en los beneficios de la producción equivalen a obtener 80 kg/Ha mas de soja, o bien 160 kg/Ha de maíz o bien 120 kg/Ha mas de trigo por cada hectárea cultivada a la que se le aplicó una fertilización balanceada.
El aspecto que no debemos dejar de considerar es la importancia que la fertilización tiene también para mejorar en cantidad y calidad la producción de pasto.
Muchos trabajos nos demuestran que mediante la utilización de la fertilización es posible lograr incrementos de producción y calidad de los forrajes en pasturas, verdeos y pastizal natural obteniéndose por esta práctica aumentos que van desde el 60 al 200 % en la producción de carne o leche.
Por todo lo expresado en estos fundamentos, es que se solicita el voto favorable para la aprobación de este proyecto.
Proyecto
Firmantes
Firmante Distrito Bloque
FERRO, FRANCISCO JOSE BUENOS AIRES UCR
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PRESUPUESTO Y HACIENDA (Primera Competencia)
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