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Reunión del día 20/03/2002

- VARIOS

En Buenos Aires, a los veinte días del mes de marzo de 2002, a la hora 10 y 22:
SR. PRESIDENTE RIAL Iniciamos la reunión de la Comisión de Industria dando la bienvenida a los representantes de la Cámara de la Industria Curtidora de la Argentina, presidida por su titular, el doctor Eduardo Wydler, quienes han solicitado una audiencia a esta comisión.

Este es un sector que ya en alguna oportunidad ha concurrido a esta sala a manifestarnos sus inquietudes, en momentos distintos a los actuales desde el punto de vista de la economía real, aunque en ambas circunstancias existían problemas.

Nos interesa conocer la situación del sector y sus inquietudes para que la comisión pueda elaborar alguna solución o encarar gestiones para que se resuelvan esos problemas.

La reunión será registrada taquigráficamente, versión que luego será distribuida a los señores diputados de la Nación como elemento de consulta y análisis.

Tiene la palabra el señor Wydler.

SR. WYDLER Señor presidente: en primer lugar le agradecemos por habernos concedido esta audiencia. Como usted bien ha dicho, hemos estado aquí en otras oportunidades y hablamos bastante sobre las características de esta industria, de modo que no tiene sentido ampliar al respecto.

Sin perjuicio de ello, creo que vale la pena destacar que el año 2001 fue bastante difícil, a pesar de que las circunstancias eran distintas a las que hoy vivimos. Pero se nos plantearon situaciones difíciles para el desarrollo de la producción, fundamentalmente con un problema tradicional del sector, que es la falta de su insumo principal, ante la insuficiencia de oferta frente a la demanda local de cuero.



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El año pasado tuvimos situaciones difíciles en virtud de que como todos saben se produjo nuevamente el problema de la aftosa. Se retrocedió significativamente en los avances que se habían llevado adelante en todo el proceso de eliminación de la enfermedad, lo que nos abría una expectativa favorable frente al futuro en atención a que desde el punto de vista de la comercialización de la carne podríamos obtener mercados nuevos que permitieran el crecimiento de la faena y, en consecuencia, la disponibilidad de una mayor cantidad de cuero para la industria local.

En ese aspecto somos absolutamente dependientes de ese desarrollo de parte del campo y en consecuencia el año pasado hemos enfrentado un serio problema porque hubo una reducción de la faena, que desde hace muchos años viene siendo insuficiente. Eso obligó a que la materia prima tuviera picos significativos en los precios y que afectara el desarrollo normal de la producción.

Sin perjuicio de eso, en atención a determinados sectores de la industria que volcaron su producción al valor agregado y habiendo encontrado el mercado adecuado -especialmente en lo que se refiere al ramo de la tapicería de automotores-, se creció en exportaciones con valor agregado en ese aspecto, lo que además tiene una importante incidencia en el tema laboral, porque la tarea que se desarrolla en el ámbito de la manufactura es especialmente de un gran aporte de mano de obra, ya que por ejemplo el cortado y el cocido de fundas requiere una participación especialmente importante de la mano de obra calificada, pues el resto puede hacerse con una máquina de coser o con algunos implementos adicionales.

Por lo tanto, el año pasado esas exportaciones representaron casi 200 millones de dólares. Por eso de alguna manera se compensó algún otro aspecto de alguna baja en la exportación de cueros con y sin acabado, que venía aparejada por esa insuficiencia de materia prima que mencioné.

Por supuesto que en ese aspecto seguimos en igual situación, ya que hace apenas un mes y medio que se produjo un primer despacho -después hubo algunos más- de carne a Europa. Eso es mínimo. Esperamos que puedan mejorarse las cantidades a exportar durante el año, pero en definitiva este es solamente un comienzo que ojalá sea persistente.

Deseamos con toda nuestra fuerza que eso tenga éxito y se amplíe, porque como dijimos antes somos absolutamente dependientes de ese desarrollo en la Argentina.

Por otra parte, creemos que un proceso para retrotraer la situación al estado anterior en que la Argentina estaba calificada como país sin aftosa y sin vacunación demorará, de acuerdo con las palabras del director del SENASA, por lo menos otros tres o cuatro años. Consecuentemente, tenemos una expectativa no demasiado optimista de que esto genere una apertura generalizada del mercado sin un crecimiento inmediato -por lo menos, vinculado con esa situación- de la venta de carnes y la existencia de cueros, porque además los animales tienen una cría por año y después hay que esperar un par de años para que estén en condiciones mínimas de ir al mercado.

De cualquier manera también vale la pena destacar que los problemas que ha mantenido permanentemente la industria y que de alguna manera generaron la existencia de los derechos de exportación -que en el caso específico del cuero son del 5 por ciento- siguen vigentes. O sea que seguimos teniendo los mismos problemas de asimetría con nuestros competidores del Mercosur y extra Mercosur. Es decir que nuestros principales mercados del mundo siguen teniendo restricciones para el ingreso del cuero argentino desde nuestro país: y en forma particular digo desde la Argentina, porque en algunos casos estas restricciones también afectan a algunos países de la región, pero en diferentes porcentajes, por lo que la Argentina sigue siendo perjudicada, tanto en Europa como en los Estados Unidos, con un impuesto del 7 y del 4 por ciento para ingresar a dicho continente y a ese país con los cueros curtidos, respectivamente. Brasil y Uruguay ingresan a los Estados Unidos sin impuesto, mientras que en el caso de Uruguay, para ingresar a Europa, el impuesto es del 4,5 por ciento.

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O sea que la posibilidad de trasladar los cueros argentinos a los países limítrofes le daría una ventaja a nuestros competidores para ingresar en mercados en los que participamos en forma mayoritaria. Nuestra postura siempre ha sido la de desalentar la salida de materia prima, a fin de generar interés por desarrollar valor agregado.

En ese sentido, el señor presidente de la República se ha expresado en forma categórica en los últimos días sobre la necesidad de construir una alianza con la producción. Justamente ha dicho que está especialmente interesado en el tema del cuero, al que catalogó como un tema de Estado. Tal es así que en varias oportunidades dijo que no podemos exportar cuero crudo; yo diría que no podemos exportar cuero crudo, salado ni wet blue, que es igual a los otros, con la diferencia que tiene un mínimo de tratamiento para evitar su putrefacción durante el viaje.

Por ese motivo siempre decimos que hay que desalentar la salida del cuero crudo o salado y del wet blue, porque el perjuicio es muy grande, sobre todo por lo que representa en divisas la producción y porque en lo laboral permite la apertura de fuentes de trabajo. Digo esto porque una curtiembre que procesa mil cueros diarios, si despachara wet blue le insumiría tres días de trabajo a diez personas, mientras que para comercializar ese cuero terminado hacen falta treinta días de trabajo dentro de la curtiembre con una serie de procesos industriales, mecánicos y químicos que demandan el trabajo de hasta doscientas personas, sin tener en cuenta las tareas que tendrían que desarrollar una serie de industrias conexas.

Por lo tanto, si se trabajara fuerte en la recomposición de la industria local de manufactura, podríamos utilizar 900 personas en lugar de doscientas.

Esas son las posibilidades de la industria argentina del cuero, en la medida que se apliquen políticas acordes con las necesidades de competitividad que tienen estos productos, que lamentablemente han perdido espacio durante muchos años.

En síntesis, con el wet blue, que ocupa poca mano de obra, se puede obtener un ingreso que no supera los 250 o 300 millones de dólares, mientras que en curtidos y tapicería los promedios de exportación pueden llegar a los 900 millones de dólares. Por ello, vemos con agrado que el señor presidente se interese por la industria del cuero, que en estos momentos tiene una capacidad industrial ociosa del 40 por ciento. Tengamos en cuenta que en la década del 70 en la Argentina se llegaron a faenar 16 millones de cabezas, y hoy no llegamos a los 12 millones.

En cuanto a las asimetrías con los países vecinos, en los últimos años tanto Brasil como Uruguay tuvieron la posibilidad de desarrollar procesos industriales con un costo menor, amén de que cuentan con mejores condiciones de reintegro a las exportaciones. Además, y a pesar de que Brasil tiene una faena superior a la Argentina -están en los 33 millones de cabezas anuales-, le impone un derecho de exportación del 9 por ciento a los cueros salados y wet blue, tanto intra como extra Mercosur.

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Esta es una espacie de política común del bloque que quizá tácitamente esté considerada, aunque no está expresado explícitamente pero, de hecho, en general los tres países -salvo Uruguay- mantienen los derechos de exportación sin plazo de finalización, contrariamente a lo que sucede en la Argentina, cuyo plazo concreto es el 30 de diciembre de este año.

Lamentablemente, esto ha afectado el desarrollo planificado de la industria ya que el elemento sustancial del 40 al 60 por ciento de la producción se basa en la materia prima, y es importante la participación de insumos. En consecuencia, al no poder contar con cierta seguridad de disponerla, ha hecho que la planificación industrial en algunos casos no haya avanzado lo suficiente, por lo que la posibilidad de no poder contar con el cuero es permanente.

Desgraciadamente, la Argentina había comprometido la desaparición de este derecho de exportación sin ningún tipo de condicionamiento, y a lo largo de los últimos dos años esto se ha ido prorrogando, primero en seis meses, luego en once y ahora en doce meses. Lo ideal sería que abarcara un período mayor para poder generar un desarrollo sólido y competitivo respecto a nuestros colegas y compañeros del exterior.

En ese aspecto, vuelvo a decir que las asimetrías que se encontraban vigentes y generaron la determinación de este derecho, inicialmente fueron más importantes. En 1992 llegaron al 30 por ciento, constituyéndose un 15 por ciento móvil y otro tanto fijo, pero en el corto plazo esto se eliminó.

Lo cierto es que el sector había solicitado la instalación de un régimen con una tasa superior y con un plazo no mínimo de cuatro años.

Tengamos en cuenta que esta situación de la aftosa se planteó el año pasado y es un tema común en otras partes del mundo, y por ese motivo los países que contaban con materia prima también aplicaron medidas importantes. Indonesia aplicó un 60 por ciento de derechos; India, un 30 por ciento, y hubo países de Europa Central que suspendieron exportaciones, al igual que Colombia.

Indudablemente, esto demuestra que la actitud del gobierno para establecer este tipo de medidas no es caprichosa ni ajena a lo que sucede en el mundo. De otra manera, esto importaría actuar absolutamente en contra de las realidades y necesidades concretas de la Argentina.

Fundamentalmente, entendemos que los intereses generales del país deben estar por encima de los sectores, y muchas veces algunos de los sectores integrantes de la cadena de valor generan ciertas discusiones que son intrascendentes y sin fundamento. Indudablemente, tal como hicieron otros países, sería factible vincular a todos los sectores que integran la cadena, desde el productor hasta el manufacturero, con un solo objetivo: satisfacer al cliente con calidad de producto, que es lo que han hecho Australia y Brasil. Este es otro punto importante que se relaciona con la calidad del cuero que, desde su origen, viene siendo afectado seriamente.

Aquí tengo un gráfico que de alguna manera describe la situación del precio del kilo vivo y del cuero a lo largo de los últimos dos años. El cuero, representado por la línea superior, tiene altibajos debido a las circunstancias de la demanda y a la insuficiencia del mercado local. Sin embargo, el kilo vivo prácticamente ha mantenido estable su cotización y, a partir de la devaluación, el cuero subió estrepitosamente a punto tal que se ha dolarizado mientras que la carne apenas subió unas monedas.

Por supuesto, esto significa insuficiencia de materia prima y de demanda local pero, al mismo tiempo, la posibilidad de exportar materia prima porque, a pesar de que hoy existe un 5 por ciento de retención generalizada, cualquiera puede acceder a exportar esa materia prima a destinos que pueden tener producción más económica.

Hace unos años estuvo de visita por aquí el actual presidente mexicano Vicente Fox, que en ese momento estaba representando al empresariado de León y Bonacato, que son dos estados dedicados especialmente a la manufactura del cuero.

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Ofrecía a las industrias establecerse en México porque tenían la llave de oro, que significaba ingresar al mercado americano sin impuestos; nosotros, en cambio, tenemos que pagar. Habían desarrollado fuertemente la industria del calzado y querían satisfacer las necesidades americanas de calzado con el cuero argentino, que es destacado por su mejor calidad en virtud de que procede de razas europeas.

Ellos decían que tenían una ventanilla única, que los subsidios eran otorgados a medida que se presentaban los proyectos y que buscaban la forma de que se concretaran. Por supuesto la pretensión era exportar el cuero Wet Blue.

Esto que traigo a colación significa que en esta situación es muy difícil mantener una política comercial razonable, ya que con estos valores, donde se ha producido una verdadera estampida, es imposible mantener los precios locales para la manufactura, como asimismo tener una cierta estabilidad en los precios para una comercialización externa. En el caso de la industria curtidora, no es que se fije el precio del exterior, sino que tiene que ajustarse a las condiciones internacionales.

En la Argentina, a partir de la devaluación, no solamente el cuero crudo subió de esta forma sino también los productos químicos, que se han dolarizado porque son importados, y tenemos que discutir si se pagan con el dólar de importación o exportación. También están dolarizados los costos de los servicios portuarios. Extrañamente la AGP en 1992 ha hecho un contrato en dólares con las concesionarias y cuando fuimos a plantear esta circunstancia nos dijeron que ellos tienen que cobrar en dólares. No solamente autorizan a cobrar en dólares sino que además permitieron un aumento de los costos de estibaje de cada contenedor, que de 78 pesos pasó a 90 dólares.

De modo que varios de los ingredientes importantes del desarrollo industrial están afectados fuertemente por la evolución de la moneda americana. En consecuencia, esta devaluación se transforma en estos aspectos en un elemento no demasiado interesante para el desarrollo competitivo del precio, porque como digo está afectado por estos elementos que hacen directamente al desarrollo industrial.

Otro de los invitados va a desarrollar con más profundidad un tema que hace al capital de trabajo, ya que esta industria que exporta el 90 por ciento de su producción -es fuertemente exportadora- ha tenido inconvenientes en la recuperación del IVA de exportación. De hecho, desde el mes de octubre del año pasado que no se devuelve el IVA, y hay empresas que tienen importantes sumas a percibir en dólares; en conjunto diría que es alrededor de 50 o 60 millones de dólares. Además están pendientes de recuperar los reintegros a la exportación y el factor de convergencia hasta el momento en que finalizó su aplicación.

Estos montos no se han cobrando y han traído un verdadero problema, porque se juntan varias cosas: primero, hay montos a devolver que no se cobran; segundo, el cuero se compra por anticipado y las retenciones establecidas hace un par de semana se tienen que pagar por anticipado. Con lo cual, cuando se dice que los exportadores son fuertemente beneficiados por la devaluación, todavía no podemos encontrar el beneficio, porque no podemos pagar ni cobrar.

En el caso de las cartas de crédito, hay que esperar que el despacho llegue a destino para poder cobrar, lo que puede ocurrir en noventa días, mientras que las retenciones hay que pagarlas a las 72 horas. No olvidemos que nuestra producción se exporta a más de cincuenta países en el mundo, y varios de ellos están en Asia, por lo que el transporte es marítimo y en muchos casos la demora en llegar a puerto es importante.

El panorama no es sencillo. Al momento de pedir la audiencia teníamos un tema muy importante para el sector, que tenía que ver con una decisión que tomó la Cámara, y estamos satisfechos de que se reduzca el IVA un 50 por ciento en las compras de cuero. Las razones invocadas son muy similares a las de otra decisión que tomó el Congreso en su momento con respecto a la miel.

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Ya que los argumentos eran bastante parecidos en cuanto al volumen de exportación del sector, y fundamentalmente porque de alguna manera con esta reducción del IVA se beneficiaba financieramente al sector por estos problemas que tiene la devolución del impuesto, al tiempo que se facilitaba la cobranza por parte del ente recaudador, ya que todos sabemos que hay sectores que son fuertemente evasores.

En consecuencia, había posibilidades de que devolvieran IVA que no se había percibido. Este es un comentario que me atrevo a realizar porque por otra parte es bastante público; no es que quiera descalificar a nadie en especial. Pero lo cierto es que creo que de esta manera se va a facilitar la tarea del ente recaudador y que en última instancia no se va a afectar esa recaudación porque la disposición es que no se exporte el IVA.

Lo mismo planteamos en su momento respecto de los reintegros, que son un elemento fundamental para el desarrollo de las manufacturas. La posibilidad de que habláramos de la devaluación era más que suficiente para eliminar los reintegros; entendíamos que también era una decisión equivocada porque los reintegros también representan una incidencia fiscal, y en definitiva si no los consideramos también vamos a exportar impuestos. Y eso es lo que en última instancia también trae aparejada la falta de competitividad de las exportaciones argentinas.

Así que en ese aspecto también hemos planteado nuestras diferencias con la política oficial. En este momento se han reducido al 50 por ciento. Insisto en que no parece razonable tomar esa actitud al respecto, al margen de los argumentos de carácter defraudatorio, de falta de caja y demás que el Estado ha planteado, pero creo que lo lógico sería analizar en el corto plazo o en el futuro la situación de cada uno de los sectores frente a este impuesto que afecta a la producción y asignar entonces de otra forma esos reintegros.

Yo diría que el interés del sector es, por supuesto, avanzar en el desarrollo de la cadena. Y hoy hablaba del tema de los precios y de la calidad, lo cual es muy importante porque hemos sido convocados por el Ministerio de la Producción, a través de las secretarías de Agricultura y de Industria y Comercio, al desarrollo de las cadenas de valor.

Un aspecto muy importante de esta cadena de valor, relacionado con el precio, es el de la calidad. Yo decía, a través de este gráfico que les he mostrado, que el productor no recibe ninguno de los beneficios que el sector curtidor paga al frigorífico cuando los precios crecen. Y eso es porque el animal se vende por kilo. O sea, la vaca se entrega al frigorífico solamente por su peso. En ese aspecto no hay un interés del productor de preocuparse por la situación de ese animal que va a la faena.

Y de alguna manera las estadísticas nos revelan, al margen de muchos de los daños que se producen desde el nacimiento, que en las últimas horas de vida se verifican porcentajes muy elevados de esos daños. Piensen que en la Argentina todavía estamos utilizando la marca de fuego, con la que se producen grandes deterioros en la parte principal del cuero, y en algunos casos hay cuatro, cinco y hasta siete marcas, por lo que el producto es prácticamente inutilizado.

Después tenemos las grandes extensiones, que indudablemente permiten que los animales caminen, busquen su alimentación y se rayen con los espinillos y alambres de púas, que todavía se utilizan. Además hay parásitos, en algunos lugares más que en otros. En los últimos años hemos sufrido en la Argentina la invasión de una mosca que viene del Norte, que hace estragos durante el verano y que es la mosca de los cuernos; pueden posarse hasta 4 mil moscas sobre un mismo animal.

Y después está el transporte, donde los animales son picaneados. En el frigorífico reciben golpes. Y en ese aspecto está comprobado que no solamente se perjudica el cuero, sino también la misma producción. Esto es muy serio porque cuando el cuero llega a la industria recibe todos esos defectos más los agregados en su peso que puedan arrojar más volumen en ese aspecto. Entonces, tienen humedad, la cola, el hocico y la grasa no están recortados, etcétera. Toda esa diferencias que hacen con los mejores cueros del mundo distinguen un precio diferente.

Entonces, ¿de qué manera se puede beneficiar el productor en la cadena de valor? Recibiendo un mejor precio por sus cueros. ¿Y cómo puede recibirlo? Asegurando calidad.

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Si el productor se esfuerza para eliminar estos inconvenientes, los curtidores debemos saber quién se preocupó, para que la mejor oferta también llegue a ellos. El problema es que el curtidor y el productor no se juntan. Por eso, muchas veces hemos hablado de lo que se hace en otros países en materia de identificación, para que la trazabilidad de la carne se extienda al cuero.

En Argentina hay muchas discusiones sobre los mecanismos más útiles para llegar a ese objetivo, pero lamentablemente cuando se discute mucho no se hace nada. En cambio en Brasil, aprovechando la instancia exportadora de carne que dejó nuestro país el año pasado -sabiendo que su carne no es de la misma calidad que la Argentina- generó una imagen de preocupación. En ese sentido, decidieron exigir que el 30 junio todos los animales destinados a la exportación estén totalmente identificados, mientras que al resto les otorgó un año más. Creo que esto me inhibe de cualquier otro comentario, porque la Argentina sigue discutiendo si va a usar un chip, una caravana, quién lo va a pagar, cómo se va a pagar y si es un negocio de unos o de otros, pero mientras tanto seguimos sin saber de quién es el cuero. Tengan en cuenta que para que el curtidor pueda enterarse de qué calidad es el cuero tiene que empezar el proceso industrial, y fundamentalmente quitarle el pelo para recién después ver cómo está la "chapa", que por lo general es bastante mala.

Por lo tanto, no caben dudas de que es importante avanzar en ese aspecto, porque eso nos permitirá concretar nuevas operaciones en mejores condiciones económicas. Incluso la cámara hizo una propuesta hace más de un año en el marco de la Unión Industrial, pero lamentablemente por todos los hechos que conocemos -fundamentalmente el problema de la aftosa- tanto los productores como los frigoríficos prefirieron discutir temas de otra naturaleza.

Desde nuestro punto de vista el trabajo de la cadena tiene que basarse en un sinceramiento de todas esas cuestiones, porque el esfuerzo conjunto tiene que apuntar a la satisfacción del cliente, que es lo que necesita nuestro país para colocar mejor sus productos y para que todos los que se esfuerzan logren resultados.

En el extremo de la cadena pasa más o menos lo mismo, ya que hay pocas posibilidades de desarrollo por falta de capital de trabajo. La cadena de pago está rota. Los curtidores están llenos de cheques devueltos de los industriales que a su vez los recibieron de los comerciantes. Esto obligó a algunos curtidores a vender sus carteras, porque es la única forma que encontraron de recuperar algo de lo que entregaron hace unos meses.

Como se darán cuenta estamos en una situación muy complicada, que a su vez complica ese desarrollo manufacturero, que si pudiera avanzar sería muy importante para nuestro país. Digo esto porque el trabajo del calzado y de la manufactura en general requiere de mucha mano de obra. Además, las herramientas y las maquinarias que se utilizan son muy simples y de bajo costo.

Este es el panorama que le puedo plantear sobre la situación de nuestro sector.

SR. EXPOSITO Señor presidente: antes de pasar a las preguntas quisiera decirles algunas otras cosas como para ir redondeando este comentario sobre el estado en el que se encuentra nuestro sector.

Para que tengan una idea, la Argentina es el tercer productor en faena en el mundo; primero está Estados Unidos con 35 millones, muy cerca lo sigue Brasil con 32 millones, y luego viene la Argentina con un poco más de 11 millones de faena, mientras que el conjunto de los países europeos -contando parte de Rusia- se ubican en los 35 millones de cabezas. La Argentina es un fuerte proveedor de cueros curtidos con alto grado de terminación, tanto semiterminados como terminados. Por su parte Estados Unidos, si bien tiene una importante faena, también es un fuerte exportador de cuero con pelo o con el primer proceso, fundamentalmente con destino a oriente.

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En el caso de Brasil, el 60 por ciento de los cueros que produce son consumidos internamente. Tiene un muy alto grado de consumo y también una muy fuerte exportación de calzado que incluye un altísimo porcentaje de cuero argentino. A su vez, el 40 por ciento de las exportaciones brasileñas de cuero tienen un estado bastante primario.

Por otro lado, en Italia, que no es productor de cuero y su faena asciende al 20 por ciento de lo que produce la Argentina, hubo una concientización acerca de lo que constituye el sector curtidor y lo han tomado en consideración a tal punto en un lugar cerca de Vicenza, el gobierno ha fomentado la construcción de un parque estrictamente curtidor donde ha centralizado a todas las empresas del rubro. Esto facilitó una baja bastante interesante del costo porque existe una planta de tratamiento de afluentes en común, es decir que ya no está parcializada entre bastantes empresas sino que es comunitaria. El hecho de contar con un parque industrial único y específico desde el punto de vista tecnológico relacionado con el cuero ha facilitado una baja fenomenal de los gastos y costos porque todas las industrias conexas -tanto las de productos químicos como las de maquinarias de curtiembre, que son las principales del mundo- se han desarrollado al lado de dicho parque. Por lo tanto, se trata de un polo de desarrollo espectacular.

De esta manera, Italia, ha creado una política de importación de materia prima en todos lados del mundo y, con ese 20 por ciento al que me referí anteriormente, esto hoy le permite tener un negocio siete veces más grande que el de la Argentina.

Para que todos puedan tener una idea, Italia hoy está facturando alrededor de 11 mil millones de dólares en concepto de calzado, y si hablamos de carteras, guantes y de todo lo que no tenga que ver con el calzado, esa cifra asciende a 3.500 millones de dólares. De esta manera, vemos que la facturación por exportación únicamente de cueros está por encima de los 7 mil millones de dólares. Esto hace que ellos estén manejando un conjunto de negocio referido al cuero, sin tenerlo, que asciende a alrededor de 20 mil millones de dólares anuales.

Por lo tanto, esto demuestra que cuando existe una política destinada a poner en marcha un mecanismo y a trabajar en ese sentido, se pueden hacer cosas. Si comparamos la extensión de la provincia de Buenos Aires -306 mil kilómetros cuadrados- con todo el territorio de Italia -302 mil kilómetros cuadrados-, veremos que la diferencia es fenomenal.

Italia entendió esta situación en la década del 80, se puso a trabajar y realmente desarrolló un polo industrial fenomenal, y pongo como ejemplo el caso del cuero porque lo conocemos y hemos visto cómo han trabajado, pero también lo han hecho con otro tipo de industrias.

Por lo tanto, en primer lugar, tiene que haber una concientización de que "se puede": el sector curtidor es la industria que tenemos en la Argentina y hace aproximadamente 200 años ya se exportaba cuero a Inglaterra. En ese entonces, estaba el cimarrón y el cuero salvaje, que se faenaba solamente para comer la carne. El cuero que se recuperaba se utilizaba como trueque para poder pasar por las aduanas secas.

Con posterioridad, surgió la exportación de carne salada, que se trozaba y colocaba en cubas con sal, y se mandaba a Inglaterra hasta que llegaron los sistemas de enfriamiento y fueron cambiando los procedimientos.

Por lo tanto, esta es una industria primitiva: por ejemplo, el consumo de vino que existe en el país -hablamos de alrededor de 30 litros per cápita- es elevado en relación a lo ocurre en Uruguay o en Chile, cuyo consumo es de 15 litros per cápita. De la misma manera, nuestra cifra no es comparable con el consumo de Italia o Francia, que están en alrededor de 60 litros per cápita, pero el hecho de que haya un consumo de vino tan grande hace que esto está asociado a la carne que, a su vez, se asocia al cuero. Por lo tanto, aquí no estamos tratando de inventar una industria nueva que es desconocida.



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Es una industria que está, que alimenta al mundo, y lo que decimos nosotros es que lo que necesitamos es que nos ayuden, que comprendan que es una industria nacional, si bien comienza a haber incorporaciones de afuera. Pero es una industria esencialmente de capitales nacionales, que realmente está compitiendo con el mundo, y fuertemente con lo que es la política del Mercosur.

Voy a poner ejemplos claros para que los señores diputados vean cuáles son los inconvenientes que existen. El cuero argentino es exportado a Uruguay, es decir, dentro del Mercosur; ese cuero no paga el 5 por ciento de derechos por un mecanismo muy sutil que lo transforma en una posición arancelaria que hace que pague cero derecho. Nuestros hermanos uruguayos toman ese cuero argentino, lo procesan y lo exportan a nuestro principal mercado, que es el americano, y el gobierno uruguayo les da un reintegro del 6 por ciento. En cambio, el gobierno argentino por un cuero acabado que llega a ese mercado americano solamente nos da un reintegro del 2,5 por ciento. Además, ese cuero procesado en Uruguay, cuando entra a Estados Unidos no paga el derecho que paga el cuero argentino, que es del 4 por ciento, según la posición. Significa que hoy, los uruguayos, con el propio cuero argentino nos están sacando un 10 por ciento de diferencia en impuestos. Si bien tenemos un reintegro -que lo bajaron a la mitad- del 2,5 por ciento, no se olviden que ahora pagamos el 5 por ciento de derecho, que ni siquiera es una retención.

Como sector exportador estamos solicitando que, no sólo al curtidor sino a la totalidad del sector, si tiene que pagar un 5 por ciento se lo transformen en una retención, que no sea un derecho, porque éste se paga a los tres días y aquélla se detrae del monto cuando ingresan las divisas. Esa sutil diferencia hace que las pequeñas y medianas empresas de cualquier rubro que quieran exportar tengan el serio problema porque ese derecho afecta exclusivamente a las exportadoras industriales, las de mayor valor agregado. En comercio internacional esas exportadoras industriales son las que tienen plazo de pago, mientras que los commodities que trabajan los brokers se cobran de contado. Entonces los commodities no tienen problema en pagar los derechos, porque reciben las divisas en forma inmediata, mientras que el sector industrial, que exporta valor agregado, tiene 60, 90 o 120 días para poder cobrar e ingresar las divisas. Entonces, si hay que pagar algo, tiene que ser como retención y no con la figura de derecho.

Volviendo al tema de los cueros y la situación con Uruguay, este es un gravísimo problema que tenemos y donde no podemos encontrar una solución adecuada si no hay un verdadero control a través de las autoridades.

Similar problema tenemos con Brasil, ya que ese país se lleva cueros de la Argentina para fabricar calzados en la zona sur, donde ha desarrollado un negocio de alrededor de 1.600 millones de dólares en calzado con cuero argentino. Les puedo asegurar que nosotros, en la década del '80, éramos superiores a Brasil en materia de calzado. La provincia de Córdoba era una gran exportadora de calzado, y realmente se perdió por falta de políticas orientadas a la producción. En ese sentido Brasil es mucho más maduro que nosotros, tiene una gran concientización en la producción a todo nivel.

El doctor Wydler hablaba del derecho, y yo les puedo asegurar que las autoridades brasileñas están arriba del sector, y fijan un derecho de exportación del 9 por ciento. Cuando en la Argentina se quieren importar cueros de Brasil, que son cebú tropical -que tienen joroba y sanitariamente son un desastre- se le debe pagar a Brasil el 9 por ciento de derecho; en cambio, los brasileños se llevan nuestros cueros de novillos, novillitos y vaquillonas pagando un derecho del 5 por ciento.

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O sea que es una barbaridad. Las autoridades brasileñas están permanentemente arriba de las instituciones y no al revés, determinando qué necesitan. Se calientan. Entonces, es un tipo de conducta que cada uno de nosotros debe empezar a cambiar en algunos aspectos.

Por lo tanto, lo que quiero decir puntualmente es que tenemos un problema con el tema del derecho. Tenemos un derecho del 5 por ciento. Ahora se estableció un derecho plano, que es del 10 por ciento para unas cosas y del 5 por ciento para otras. En el caso específico nuestro nos tocó el 5 por ciento plano, desde el cuero crudo hasta el calzado. Exportar cuero crudo o calzado es exactamente lo mismo: 5 por ciento. Esto me recuerda a cuando vino el factor de convergencia, el 21 de junio del año pasado, que fue una barbaridad conceptual y donde también se aplicó el 7 por ciento, se tomó la cadena de valor y los reintegros que había se compensaron, Aquellos productos como el calzado, que tenía un reintegro del 12 por ciento, lo bajaron al 5 por ciento, es decir, lo compensaron. Esto no lo hicieron con la parte primaria, a la que beneficiaron.

O sea que con el factor de convergencia hubo una política en el sentido de "pegarle" a la industria exportadora. Y no creo que haya sido por convicción, sino por ignorancia, porque es evidente, cuando uno habla de la gran cantidad de problemas que hay, que se ignora; lo digo con todo respeto, porque no todos tienen el derecho de conocer, pero también hay una necesidad de que se escuche. Hace unos días estuvimos discutiendo el tema de los reintegros, y la máxima autoridad que estaba a cargo de ese tema entendía que había una diferenciación de tipo de cambio, por lo que había que llevarlo a cero. Lo que no sabía es que el reintegro es realmente una devolución de la incidencia fiscal que tiene el productor y que contra eso no se puede estar jugando. ¿Por qué? Porque si nosotros estamos exportando al mundo cueros o lo que sea se está exportando un producto y no se puede ir con una mochila fiscal como la que vamos llevando permanentemente, porque cada cosa tiene un precio en el mercado internacional.

Entonces, para no irme hacia el tema de los derechos, permítanme decir que es necesario tener una política adecuada en este sector, que está generando exportaciones. Como dijo el doctor Widler, en la parte de manufacturas hay 200 millones de dólares que se están exportando, mientras que hace tres años se exportaban 40 millones. O sea que venimos creciendo, pero sobre la base de muchísimos sacrificios. Y hay realmente una posibilidad de mayor crecimiento, pero en la medida en que las políticas estén orientadas hacia esto. No puede ser que no cobremos el IVA desde agosto. Si bien es de octubre, son compras de agosto que están solicitadas en los embarques de octubre. Es imposible tener esta incertidumbre de no saber cuándo vamos a seguir cobrando. No existe margen de rentabilidad en las exportaciones que nos permitan estar pagando un IVA del 21 por ciento y esperar el retorno, porque estamos transfiriendo permanentemente a las cajas del Estado nuestro flujo de trabajo. Llega un momento en que no hay más margen. Y nos estamos quedando sin caja, porque como todos sabemos no hay créditos; si no hay créditos para la vivienda menos los habrá para la producción.

Entonces, estas son cuestiones que realmente nos preocupan. Y en el caso específico del cuero estamos requiriendo que tenga un derecho del 15 por ciento en lugar del 5 por ciento. ¿Por qué? Porque se va, realmente se escapa. La exportación de cuero Wet Blue viene creciendo y duplicándose año tras año. ¿Por qué? Porque se llevan los cueros argentinos; se van hacia Uruguay, Brasil y fundamentalmente Italia. Entendemos que eso debe tener un freno. Consecuentemente, estamos pidiendo un derecho del 15 por ciento para la exportación de cueros.

SR. BOZZELLI Quiero decir que si bien hemos contado los problemas que tenemos, a diferencia de otros sectores no nos quedamos con ellos, sino que hemos elaborado propuestas que rápidamente voy a explicar.

Nosotros tenemos un problema del IVA adeudado desde las posiciones de octubre hasta la fecha. Obviamente, sabemos que no hay caja. Hemos hecho presentaciones alternativas para que el Estado esté en condiciones de devolver el IVA.

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Una de las propuestas que hicimos es que el IVA que nos deben desde octubre, que ya fue cobrado por el Estado a través de las posiciones de nuestros proveedores, se pueda compensar con el pago de los derechos de exportación hasta cancelar la totalidad el saldo. También existe la posibilidad de que el IVA sea devuelto en el momento en el que ingresan las divisas. Sobre estas dos alternativas todavía no hemos obtenido ninguna respuesta.

Con respecto al IVA futuro también hicimos dos propuestas ante la AFIP, donde planteamos un régimen para una nueva legislación sobre el manejo del impuesto al valor agregado de los exportadores mediante la apertura de una cuenta corriente en el Banco Nación que sería afectada al pago del tributo. Entendemos que eso permitiría blanquear y limpiar toda la cadena impositiva, ya que evitaría la posibilidad de hacer alguna transacción por afuera de la norma. Además, el Estado no tendría necesidad de erogar ninguna divisa, al tiempo que al exportador contaría con capital de trabajo.

En cuanto al incremento del derecho, tal como aquí se ha planteado, hicimos presentaciones en las dijimos que no queremos que se piense que hay una intencionalidad sectorial ni que proponemos que el derecho esté orientado al sector curtidor. Lo que sí pedimos es que el derecho no vaya a rentas generales, sino que sea un derecho específico que esté orientado a una u otra punta de la cadena, es decir, al calzadista, al marroquinero, al manufacturero o al productor, pero que no vaya a rentas generales.

Por otra parte, creemos que hay un tratamiento discriminatorio, ya que hoy en día se escucha permanentemente por los medios que no se puede devolver el IVA a las exportaciones porque hay sectores que no están ingresando divisas. Desde nuestro punto de vista no se puede hablar de sectores en forma generalizada, y por eso proponemos que se tome alguna medida relacionada con las empresas. Si quieren devolver el IVA en función del ingreso de divisas, controlen a las empresas, pero no pueden poner como excusa que hay sectores que no ingresan las divisas. De todos modos, eso no es tan así, porque la norma indica que se dispone de ciento veinte días para el ingreso de las divisas. Entonces, tendrían que devolverle el IVA a las empresas cuando ingresan las divisas, porque de esa forma la que no lo hiciera no cobraría el IVA. Tengan en cuenta que a nuestro sector no le pagan el IVA desde octubre, y desde el 6 de diciembre estamos esperando para cobrar el factor de convergencia ya derogado.

SR. PRESIDENTE RIAL Quiero decirle a nuestros invitados que el señor diputado Cavallero ha presentado dos proyectos que están vinculados con el sector, y sería bueno que nos explique los alcances de esas propuestas.

SR. CAVALLERO Señor presidente: en primer término -aclaro que no me voy a dirigir tanto a los representantes de la industria curtidora sino a mis colegas- creo que debemos tener una política muy clara hacia esta industria, porque cada mil cueros procesados -hablando del proceso de conservación mínima, que es el wet blue- toma diez operarios.

En mi opinión desde hace años en la Argentina se vienen implementando políticas que van en contra del empleo y de la industria nacional.

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Estamos permitiendo que se exporten libremente cueros prácticamente crudos, piquelados, salados o wet blue -este es el primer proceso de conservación- para que otros países después nos devuelvan las carteras y los zapatos con marca.

Conozco íntimamente el proceso de la destrucción de la industria del zapato en la Argentina y el crecimiento de la misma industria en Rio Grande do Sul, más específicamente conocida como Nueva Hamburgo, en Puerto Alegre.

Presenté un proyecto que está registrado bajo el expediente 1579-d-01, que data del 5 de abril del año pasado, y en ese entonces pedíamos que se deje sin efecto la resolución 1.091/2000 del Ministerio de Economía. Justamente, la situación era al revés: se trataba de una cronograma de desgravación de los derechos de exportación para mercaderías comprendidas en diversas disposiciones arancelerias de la nomenclatura común del Mercosur. De esta manera, se establece la desgravación de los derechos de exportación para el comercio del cuero bovino, crudo, salado, piquelado y wet blue en un 5 por ciento, cuya caducidad operaba el 30 de noviembre de 2001.

Aquí hemos hablado de nuestra ociosa cadena de valor de la industria, pero luego no pasó nada, y con fecha 15 de noviembre de 2001, a través del expediente 7008-d-01 presentamos una iniciativa que considero que hay que readaptar en el tiempo y volver a plantear.

El proyecto planteaba la suspensión transitoria hasta el 30 de julio de 2002 de las exportaciones de cuero vacuno fresco, salado, piquelado o wet blue porque se había incrementado brutalmente en la Argentina la exportación de cuero sin procesar. Esto se debe a que, como no teníamos una decisión en este sentido, otros desarrollaron una política industrial en base a nuestros cueros, y además, en coincidencia con el proceso de la vaca loca y la aplicación del rifle sanitario ante determinadas epidemias en algunos países de la Unión Europea, se quemaban los animales y, por lo tanto, también su cuero, por lo que existía una demanda mayor.

En este proyecto al que me he referido solicitábamos lo que ustedes ahora están planteando: aumentar desde el 1° de agosto de 2002 el derecho de exportación a todo destino sobre los mencionados cueros hasta el 31 de diciembre de 2004 para que se pueda establecer de antemano una política en este sentido, con una tasa del 15 por ciento, siendo de aplicación sobre las posiciones arancelarias enunciadas y calculada conforme lo expresa la resolución 537/92 del Ministerio de Economía.

Además, pedíamos exceptuar de la aplicación del factor de convergencia a los cueros vacunos crudos, salados, piquelados y wet blue a fin de desalentar la exportación de materia prima sin procesar -siempre tenemos el mismo objetivo general-, la reducción del IVA al 10,5 para todas las operaciones de comercialización de cueros frescos, salados y piquelados, y la instrumentación de los porcentajes de los reembolsos impositivos colocándolos en una escala mayor que se ajuste a la realidad actual para los referidos cueros vacunos terminados no inferior al 80 por ciento de incidencia fiscal.

Quiero ser claro, porque a raíz de esta postura he recibido cartas insultantes por parte de algunos sectores, y quiero conversar con los señores diputados para ponernos de acuerdo en este sentido.

Aquí hay un viejo enfrentamiento entre la Argentina del pasado y la del presente y del futuro, que tiene que estar orientada a la producción y el empleo.

El gobierno actual ha manifestado que quiere llevar a cabo una política económica que aliente a la producción y el empleo. Los sectores frigoríficos se han aglutinado en una alianza que me sorprende -he ido a la Comisión de Agricultura con los sectores ganaderos-, a través de la que alientan la exportación de cueros crudos, frescos, salados y piquelados, es decir, sin procesar, y del wet blue, que es el primer proceso de conservación.

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Eso lo calientan estos dos sectores.

Nosotros tenemos que adoptar una posición sobre qué Argentina queremos. Una cámara me escribió una carta insultante, y yo le contesté con algo que tengo escrito en un libro, que dice que el mayor orgullo de Inglaterra en la época de la colonia era que el gaucho tenía sus botas, cinturones y demás elementos hechos de cuero argentino pero procesado en Inglaterra.

No sé ahora, pero la industria del cuero afectaba entre 60 y 100 mil trabajadores. En el año 2000 la Argentina consumió alrededor de 65 millones de pares de zapatos, de los cuales 31 millones fueron importados, una gran parte de Brasil, y 11 millones de pares provinieron de Paraguay, aunque en realidad fueron fabricados en el sudeste asiático y se los importó como si fueran del Mercosur sin pagar arancel.

Coincido totalmente con lo que se ha dicho sobre la política que siguen Brasil y Uruguay, mientras que nosotros somos los tontos de la película. En industria automotriz estamos exportando cueros tratados a Estados Unidos para tapicería de automóviles.

En un proceso de generación de actividad económica y empleo, frente a estos pedidos que resumo en mi proyecto, como Comisión de Industria tenemos que marcar los aspectos que nos orienten hacia un fin, para que los zapatos, carteras, billouterie, tapicería para automóviles -que a grandes rasgos es lo más importante- se fabrique con cuero argentino, que no deja de ser de alta calidad a pesar de la mosca de los cuernos, el alambrado y demás, que es real.

En Italia el Polo de Desarrollo hizo crecer la industria del cuero, pero con nuestros cueros y los de otros países que tienen políticas que no entienden que la mano de obra agregada a los productos primarios es lo que genera actividad económica y empleo.

En la época en que había aparecido el mal de la vaca loca y se quemaban los cueros, planteamos suspender temporariamente, hasta el 30 de junio de 2002, la exportación de cueros vacunos frescos, salados y piquelados, porque ya en el primer trimestre del año -aftosa y vaca loca de por medio- se había duplicado la cantidad de exportaciones de cuero crudo y piquelado. Hacíamos entonces el análisis sobre la perspectiva hasta fin de año, y realmente iba a ser un desastre.

Respecto de este derecho de 15 por ciento a la exportación, que planteamos a partir del 1° de agosto de 2002, tenemos que empezar a pelearlo desde ahora, porque es una política orientativa hacia donde vamos, qué es lo que queremos, si queremos hacer una política donde mande -y disculpen si ofendo a alguien- la oligarquía vacuna, que se quedó exportando el chill beef y el cuero sin procesar -y así le fue a la Argentina- o queremos un país que industrialice y procese la producción primaria en nuestro territorio.

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Por eso soy partidario del cobro de un derecho de exportación bastante importante a los cueros sin procesar. ¿Para qué? Para que en la Argentina se procese lo que producimos y no seamos más tontos o entregadores, en el sentido de agarrar nuestra propia producción y enviársela a ellos para que la produzcan.

Y en cuanto a la producción de botas por parte de los ingleses, eso se vuelve a hacer aquí. ¿Saben por qué? Porque las carteras y los productos de Versace, por ejemplo, están hechos con cuero argentino y la gente los compra por la marca.

Quería decir esto. En todo caso, estoy de acuerdo en que desde la Comisión de Industria acompañemos a nuestros invitados del día de hoy a gestionar aquellas cosas en las que estamos de acuerdo. Y además debemos dar pronto despacho; en todo caso, puedo enviarles el último proyecto que presentamos, que es del 21 de noviembre para que lo vean y saquen conclusiones, porque realmente es una contradicción terrible que debemos resolver de una vez por todas, y la contradicción es si seguimos con esa Argentina que no fomenta el desarrollo económico y la creación de empleo a través de la industrialización de sus propios productos.

SR. PRESIDENTE RIAL Tiene la palabra la señora diputada Alarcón.

SRA. ALARCÓN Señor presidente: quisiera hacer una propuesta en función de lo expresado por el señor diputado Cavallero. Me parece muy bueno su aporte a través de esos proyectos, pero además, desde hace muchos años, está el problema de no tener valor agregado y el tema de Italia y Brasil en relación con nuestros cueros, al tiempo que en el Parlamento del Mercosur se está trabajando en este tema desde hace dos años. Pero en función de lo que decía el señor diputado Cavallero me parece que nosotros, hoy más que nunca y en la Argentina en que estamos, tenemos que plantearnos qué país queremos para nuestros sectores productivos.

Me parece que lo que debería hacer la Comisión de Industria -porque no va a ser el único sector que en estos días va a efectuar propuestas parecidas-, lo que nos urge a nosotros en esta Argentina de hoy, es saber cuál es la estrategia de desarrollo económico que tienen el gobierno y los funcionarios nacionales. Porque nosotros, desde aquí, podemos tener iniciativas alentadoras como estos proyectos y además podemos trabajar sobre ellos dándoles pronto despacho, ya que tenemos la inquietud de colaborar en esto.

Pero me parece que lo que urge es preguntar al Ministerio de la Producción cuál es la política de desarrollo económico en relación con estos sectores. Esto merece una definición urgente porque nuestras intenciones pueden pasar el Congreso y cuando llegan a los ministerios vemos que no tienen ningún mecanismo de acción; esto lo estamos viendo en relación con otros sectores. Esto nos preocupa mucho porque sabemos del quiebre de nuestras empresas. Además, hemos salido abruptamente, después de once años, de un sistema económico, y hemos entrado a este, que es totalmente diferente, inclusive para los sectores exportadores, como en el caso de nuestros invitados. Necesitamos tener sobre esta mesa la política de desarrollo económico del gobierno nacional, porque si no esta discusión quedaría por la mitad, mientras que en la otra mitad no sé si vamos a poder ver el resultado. Pienso que esta es en cierta forma la propuesta para ir en dirección de una acción concreta.



SR. PRESIDENTE RIAL Se encuentran anotados para hacer uso de la palabra los señores diputados Briozzo, Esaín y Castellani. Me gustaría escuchar a todos ellos y luego la opinión de nuestros invitados.

Creo que coincidimos. En esta comisión hemos invitado a los representantes del Ministerio de la Producción y al viceministro de Economía. Este último concurrió, pero los representantes del Ministerio de la Producción no lo hicieron porque dijeron que todavía no estaba organizado su equipo. Consecuentemente, estamos esperando que lo tengan organizado para que vengan aquí y nos expliquen cuál es la política de desarrollo del Ministerio. Eso nos preocupa a todos, por lo que esperamos que lo hagan lo más rápido posible.



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SR. BRIOZZO Señor presidente: el planteo que hicieron nuestros invitados sobre la necesidad de agregarle valor agregado a la materia prima ya lo hemos escuchado en un par de oportunidades y lo compartimos. Además, este argumento se ha visto reforzado por la situación que actualmente vive la Argentina, porque si hay un sector en condiciones de arrancar rápidamente generando empleo y exportaciones, justamente es el del cuero. No es casual que hace aproximadamente veinte días viajara una misión a Nueva York encabezada por la Secretaría de Pymes.

En ese sentido, considero que rápidamente tendríamos que desarrollar una política de Estado para tres o cuatro sectores de nuestra economía.

Por otra parte, quiero señalar que ayer nos pasó lo mismo en la Comisión de Comercio, en la que la gente de la CAME nos arrimó una importante cantidad de propuestas. Por ello, creo que tendríamos que tomar esto como una cosa de conjunto, comenzando por estos valiosos proyectos que presentó el señor diputado Cavallero y luego ver cuáles son las propuestas que ustedes nos han arrimado, para después considerar ese conjunto de ideas dentro del ámbito de esta Comisión de Industria. Incluso tendríamos que programar una próxima reunión de trabajo junto con ustedes, en la que podamos analizar un paquete de proyectos para el sector. Digo esto porque hay tareas que tienen que ser desarrolladas por el Poder Ejecutivo a través del Ministerio de la Producción, pero hay otras que tienen que ver netamente con la labor legislativa.

Con relación al arancel para la entrada a Estados Unidos y a la Unión Europea, supongo que Brasil y Uruguay negociaron acuerdos bilaterales con los Estados Unidos. De ser así, me gustaría saber si la Argentina también lo ha intentado.

SR. BOZZELLI En lo que hace a los Estados Unidos, como todos sabemos la Argentina está pagando las consecuencias de su accionar en torno al tema de la confidencialidad de las patentes medicinales. Estados Unidos no tiene ningún interés en conversar sobre la baja de aranceles para el ingreso de productos argentinos como consecuencia de que nuestro país no trata el tema de las patentes medicinales.

SRA. LLANO ¿Esa es la causa de la diferencia de aranceles con Uruguay?

SR. BOZZELLI No sólo con Uruguay sino también con Brasil y Chile. Evidentemente la Argentina está castigada.

En el caso de México hubo acuerdos bilaterales. México permitió el ingreso de productos de Uruguay, Brasil y Chile sin el cobro de ningún arancel, mientras que a la Argentina le cobran un arancel que en algunos casos es del 22 por ciento. Sin duda este es un problema de negociación bilateral entre la Argentina y México.

En cuanto a la Unión Europea, para que tengan una idea les pudo decir que nosotros le comunicamos a los colegas uruguayos que la Unión Europea había decidido unilateralmente bajarles el arancel del 7 al 4,5 por ciento sin que mediara un pedido por parte de ellos.

Como dijo el señor diputado Cavallero, la Unión Europea tiene una política muy clara: si el cuero va hasta wet blue en Europa entra con arancel cero, pero si supera ese proceso el arancel es del 7 por ciento.

SR. BRIOZZO Sería importante que nos dejaran algunos datos sobre los temas que nos plantearon.

SR. BOZZELLI Les vamos a acercar una carpeta con los proyectos impositivos que presentamos en la AFIP y en la Jefatura de Gabinete.

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SR. PRESIDENTE RIAL Tiene la palabra el señor diputado Esaín.

SR. ESAIN Pertenezco al Partido Fiscal, de reciente creación, y soy de la provincia de Mendoza.

Escuché atentamente la exposición de los señores industriales, sobre todo cuando hacían referencia a Italia, que no produce sus cueros sino que los compra, y además exporta siete veces más que nosotros.

Pienso en la capacidad ociosa que tenemos en la Argentina, y no me refiero a la que no se usa sino a la que no se utiliza en forma coordinada. Tenemos necesidad de producir desarrollo industrial, porque nos quedan pocas empresas y trabajadores.

Por lo tanto, para lograr objetivos conducentes, creo que podríamos crear una subcomisión en el ámbito de la Comisión de Industria, integrada por la universidad -desde el Estado pagamos 1.800 millones de dólares por año por este concepto-, por los colegios profesionales -que también necesitan que la Nación salga adelante-, por los industriales -que son ustedes- y por todos los sectores interesados en que esta industria prospere.

Es importante que utilicemos la facultad de asociación, que ha estado disociada en los últimos años porque, con la teoría de que el mercado lo hacía todo, me parece que con un fuerte liderazgo del Estado y de los sectores involucrados podemos salir de esta situación.

| Para proyectar esa política industrial de largo aliento, que es el tema al que se han referido nuestros visitantes -más allá de los problemas coyunturales que hoy se acercan al Congreso-, es necesario volver a las viejas ideas, y la de la asociación no es tan nueva, es tan vieja como la humanidad: Pericles, anticipándose al problema con los persas armó la Liga Ateniense, se asoció y así comenzó.

Los poderes político, intelectual -representado por la universidad y los sectores afines-, industrial y laboral deben conformar en el ámbito de esta comisión, junto con representantes del Poder Ejecutivo, una subcomisión que requiere muchas horas-silla, ideas, flexibilidad y solidaridad porque todos deben participar en alguna medida de este proyecto. No puede haber un ganador que sean los industriales o los productores de cueros, porque cuando aparecen esas peleas sectoriales, todo se termina cayendo.

Para armar un perfil industrial me parece fundamental que discutamos seriamente la posibilidad de constituir una subcomisión con carácter estable por el tiempo que sea necesario para discutir cómo hacemos para que esta industria, que produce tan poco con todo lo que tiene, sea uno de los motores que necesitamos en la Argentina.

Hay problemas planteados con las retenciones que están vinculados al momento por el que están atravesando los industriales y la Nación. Recién leí por allí que "sin industrias no hay Nación", y sin Nación no hay industrias. Por lo tanto, si no nos salvamos entre todos, aquí no se salva nadie.

No pertenezco al partido gobernante; soy opositor, pero creo que si el Estado no tiene la posibilidad de recaudar y de funcionar mínimamente es muy difícil que ustedes se salven.

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SR. BOZZELLI Es verdad. Nuestro sector no presentó recurso de amparo para no dar viabilidad a la retención generalizada. Reconocemos que no es buena política establecer una retención generalizada, pero entendemos que en las circunstancias que vive el país tenemos que hacer nuestro aporte solidario, a pesar de que ese tipo de retención plana no tiene en cuenta si se trata de materia prima o producto industrial.

Tampoco nos gusta que el derecho percibido vaya a Rentas Generales, porque de esa forma el sector ve que estamos haciendo un aporte -como lo venimos haciendo hace muchos años- pero le resulta difícil saber a dónde va.

En cambio hubo sectores, que ustedes saben quiénes son, que han hecho presentación de recurso de amparo para que no tenga viabilidad esta retención generalizada. Nosotros sabemos que en esta oportunidad tenemos que hacer un aporte.

SR. ESAIN Quiero terminar con una pregunta, y es si la cámara curtidora estaría dispuesta a participar si esta Comisión de Industria decidiera, luego de debatirlo en el ámbito correspondiente, constituir una subcomisión en la que también intervinieran las universidades -como las de Buenos Aires y Cuyo-, que nos cuestan 1.800 millones de dólares y nos tienen que aportar ideas, no sólo sobre la industria del cuero sino sobre un perfil de Nación. En otros países hay Universidades importantes, como la de Chicago, que dan ideas, que luego terminan aplicándose en nuestro país.

SR. EXPOSITO Sí, nos gustaría participar.

SR. PRESIDENTE RIAL Justamente estábamos hablando con el señor vicepresidente de la comisión sobre la posibilidad de constituir una subcomisión como la que sugiere el señor diputado Esain, de modo que creo que existe consenso. En todo caso, luego preguntaremos a la Cámara de la Industria Curtidora a quién designaría representante.

SR. ESAIN Pero también tiene que participar el Poder Ejecutivo, porque no puede haber un juego de intereses políticos entre ese poder y el Congreso, porque está de por medio la Nación.

SR. PRESIDENTE RIAL De acuerdo.

Tiene la palabra el señor diputado Castellani.

SR. CASTELLANI Esta Comisión de Industria tiene un rol importante, dadas las grandes dificultades que existen en todos los sectores y que nosotros conocemos.

El sector de la industria del cuero nos ha marcado problemas de todo tipo, desde el de seleccionar la calidad, que comienza con que el productor vaya diferenciando su manera de criar al animal, hasta los derechos que hay que asignar para que la política tienda a productos con mayor valor agregado, como decía el diputado Caballero, y me parece apropiado apuntar a esa política que genera un mayor empleo. Creo que todos los sectores deberíamos apuntar a esto.

Me parece, sin embargo, que el Poder Ejecutivo -como dijo la diputada Alarcón- se encuentra en una situación muy difícil, donde debe marcar las políticas y consolidar, como mínimo, la marcha del país. Por ejemplo, no está funcionando el mercado a término de granos, que es básico para el ingreso de divisas. Y conversando con funcionarios del Banco Central sobre problemas de otro sector que yo les presentaba, me relataban los inconvenientes que tienen y que no pueden resolver.

Por eso creo que debemos constituir una subcomisión que trabaje sobre estos temas, y estar constantemente en contacto para aportar soluciones a estos problemas. Pero es función del Poder Ejecutivo poner las reglas en claro; si no, todo lo que digamos hoy, puede ser objeto de marchas y contramarchas el día de mañana, lo que genera grandes desgastes.

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Hago esta reflexión porque creo que hacen falta las dos cosas, es decir, que el país se encamine y que nosotros apoyemos una política desde el Parlamento a través de las leyes que sancionamos.

SR. LLANO Al igual que un señor diputado preopinante, soy mendocino, aunque pertenezco a otro partido provincial. Por lo tanto, tal vez sabemos más de la industria vitivinícola que de la del cuero. Si se dictaran medidas que efectivamente desalentaran la exportación de cueros en crudo o con escasos procesos de elaboración, ¿la industria de la curtiembre tendría capacidad ociosa para transformar estos productos que se dejaron de exportar en productos finales?

SR. BOZZELLI Sí.

SR. LLANO ¿Y además tendría mercados?

SR. BOZZELLI Sí. Estamos importando cueros.

SR. LLANO La duda es si esto requiere un proceso de transición y en definitiva, en el corto plazo, disminuiría el ingreso de divisas al país, que es lo que está necesitando la Argentina.

SR. EXPOSITO Para su conocimiento quiero decir que hasta estamos importando cueros, porque realmente hacen falta. Y es muy serio el tema de la falta de materia prima. Tenemos una industria altamente profesionalizada desde hace muchos años; no es que hoy se exporta el 90 por ciento de los cueros, sino que esto tiene lugar desde hace décadas, desarrollándose productos cada vez con mayor valor agregado, peleándonos con los italianos, los franceses y los alemanes; estamos peleando permanentemente por la alta tecnología y calidad del cuero y no sólo por la calidad el cuero argentino; no por nada Bennetton está en el Sur, en la Patagonia, buscando la lana, porque nuestro clima hace que tengamos un tipo de fibra muy especial, que no se da en otros lugares.

No sólo el cuero argentino en forma natural es de muy buena calidad, sino que las técnicas que nosotros le aplicamos son de primerísima. Les puedo asegurar que si hoy estamos de pie, después de diez años de haber sido avasallados por los sistemas que hemos tenido, es porque tenemos una elevada tecnología y buscamos permanentemente el mercado. Y lo estamos haciendo en función de importar y de seguir importando cueros porque tenemos otro grave inconveniente que les quiero comentar. Si nosotros, por ejemplo, comparamos el cuero argentino con el brasileño, normalmente teníamos que el 20 por ciento de los cueros argentinos se asemejaban a los brasileños por una cuestión sanitaria, de tratamiento en el campo, en los frigoríficos y demás. Hoy se ha invertido la situación: el deterioro de la clasificación en el cuero natural argentino viene cayendo, a tal punto que hoy casi el 70 por ciento de la producción argentina de cueros crudos es similar a la de Brasil. Y este último país, con una política sumamente inteligente, por este tema de la identificación de su ganado en función de las carnes viene aumentando la calidad de sus cueros crudos. Y aquí tenemos un deterioro fenomenal porque además, indudablemente, la gente vuelca sus animales a los campos marginales.

SR. CASTELLANI ¿Cómo estamos en materia de calidad de procesamiento, en tecnología, en relación con Europa, por ejemplo?

SR. EXPOSITO A la par de los italianos.

SR. BOZZELLI Para conocimiento del señor diputado quiero decir que una curtiembre de origen austríaco inaugurará su producción en la Argentina y procesará 600 mil cueros por año con tecnología nueva.

SR. CAVALLERO Quiero efectuar una aclaración a uno de los señores diputados por Mendoza que ha hecho uso de la palabra. En ese sentido deseo expresarle que la situación es al revés de lo que ha planteado: si nosotros exportamos -no sé en cuánto estaremos ahora porque el último año fue irregular, pero en el anterior la exportación fue de aproximadamente 1.100 millones de dólares- cueros crudos, niquelados o Wet Blue, obtenemos un ingreso de divisas muchísimo menor.

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Las divisas aumentarían si exportáramos de wet blue para arriba, es decir, si lo hiciéramos con un mayor grado de procesamiento.

Por otro lado, no sé si lo dijeron, pero lo cierto es que si hubiese un mayor desarrollo de la industria del cuero las máquinas podrían ser argentinas en lugar de italianas, porque hay industriales que las conocen muy bien y que están dispuestas a fabricarlas.

SR. EXPOSITO Antes era así.

SR. CAVALLERO El problema es que a esa industria la matamos.

Como este es un país hispanoparlante, tendríamos que aprender de lo que le pasó a España, que no por casualidad junto con Portugal fue el país menos desarrollado de la Comunidad Económica Europea.

Básicamente el ganado español se sustentaba en la oveja. En el siglo XVI o XVII los señores de la mesta -así denominaban a lo que nosotros conocemos como oligarquía- se opusieron a vender las ovejas a los industriales españoles, ya que preferían vendérselas a los industriales de Inglaterra y de los Países Bajos. Esto produjo uno de los mayores atrasos de España en el contexto de la Comunidad Económica Europea. Recién con la derrota de los señores de la mesta España consiguió hace dos o tres décadas abrir industrias en su territorio.

SR. EXPOSITO Señor presidente: es cierto lo que acaba de comentar el señor diputado sobre España, y acá nos ocurrió lo mismo. Para que tengan una idea, les puedo decir que la política de destrucción llegó también al cuero lanar argentino; en estos momentos estamos sin una curtiembre lanar. En la Patagonia hay trescientos mil cueros lanar crudo esperando que los italianos se decidan a comprarlo.

Lo que usted comentó sobre España se dio en la zona de Lorca, donde se concentraron todas las curtiembres, y desde ahí compran todos los cueros crudos que nosotros les estamos regalando.

Con respecto a las maquinarias para las curtiembres, la Argentina tenía sus propias fábricas, pero hoy tenemos que tener máquinas italianas, porque los centros curtidores de España y de Italia tuvieron también un amplio desarrollo tecnológico que abastece a esas industrias.

Por otra parte, en lo que hace a la cadena de valor, en su momento explicamos en el Ministerio de la Producción que entre el frigorífico y el productor hay una figura que nadie nombra: la del matarife, que es el verdadero dueño del animal cuando se lo compra al productor. Entre el productor y el frigorífico hay un matarife. Este último le entrega el animal al frigorífico para que le haga el servicio de faena, luego el frigorífico le devuelve lo que se conoce como kilo-gancho y se queda con todo el recupero, es decir con el cuero, las menudencias y el cebo. Por eso para los frigoríficos el ingreso es un 70 por ciento del valor del cuero.

Además, la diferencia en el aumento de precios que hubo como consecuencia de la devaluación, en el caso de los cueros fue muy grande, pero no ocurrió lo mismo con el kilo vivo. Por esta razón el productor no recibió un solo centavo de aumento.

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Porque se pierde en la maraña de la relación frigorífico-matarife. Se vuelven locos y mandan cartas sanguinarias por este tipo de cosas, pero para encontrar una solución debemos dejar en claro cuál es la posición: ellos faenan el animal, se quedan con el cuero y devuelven la carne al matarife.

SR. FRASISTI Pertenezco al área internacional de la Cámara.

Creo que está en el aire un puente muy interesante, al que el diputado Cavallero se ha referido de alguna manera. Esta es una industria exportadora por excelencia y tiene una alta exposición internacional.

Por eso, para que el Poder Ejecutivo reciba una clara señal de la importancia que tiene esta industria, se debe mantener el acceso a los mercados y su mejora futura. No es casualidad que en estos momentos en los que estamos iniciando las conversaciones con la Organización Mundial de Comercio, venga un secretario de la Unión Europea y ponga como condición previa para cualquier conversación la liberación del cuero. Es decir que en estas alianzas ellos quieren el cuero argentino, pero no la carne.

Por lo tanto, entiendo que es importante que en la subcomisión que se ha propuesto se cuente con la presencia de un representante de la Cancillería para que escuche todo esto y se establezca una política de negociación hacia el exterior.

En este semestre nos vamos a empezar a reunir con la OMC, y ya estamos reuniéndonos con la Unión Europea, donde la Argentina detenta la secretaria pro tempore durante este semestre, y con la LAC.

Por este motivo buscamos el horizonte de desarrollo hacia el año 2004 para poder mantener y mejorar el acceso, y cuando negociamos frente a aquellos que "la tienen clara" y nos vienen a exigir cosas, debemos saber desde el Poder Legislativo y desde el Poder Ejecutivo cuál es la política que queremos para nuestro país, tal como ha manifestado el diputado Esaín.

SR. LLANO Yo agregaría también a los funcionarios del Ministerio de Economía, porque a veces la Cancillería opina en un sentido y el Ministerio en otro.

SR. PRESIDENTE RIAL Tiene la palabra el señor diputado Trejo.

SR. TREJO Aquí se ha hablado mucho de las curtiembres, sobre todo del cuero vacuno, pero en la Patagonia -soy de la provincia de Tierra del Fuego- también tenemos cueros ovinos.

Por eso quiero que esta subcomisión se aboque al estudio de la industria frigorífica, porque el cuero de oveja está muy ligado al lavado de lana. Cuando no se puede exportar el cuero, porque no hay mercado, hay que pelarlo y lavar la lana, pero aquí se exporta sucia.

Hay que hacer un paquete con el cuero de vaca y de oveja, con los frigoríficos, con la lana y también con los cueros caprinos, pero básicamente pienso que esta problemática industrial tiene que encuadrarse en un único proyecto.

SR. PRESIDENTE RIAL El martes de la semana próxima vamos a tratar de hacer una reunión de asesores para que se empiece a trabajar sobre este tema tomando todos los sectores curtidores, como el ovino, para que desde esta subcomisión podamos desarrollar una cadena de valor. En varias oportunidades he estado entre los frigoríficos y los curtidores tratando de determinar quién tiene razón.

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Hace tres años en la UIA se decidió no pelear sino trabajar en la forma de generar una cadena de valor y que la Argentina se desarrolle mediante un sector con fuerte valor agregado, como el de la industria curtidora.

Eso se empezó a hacer, hubo algunas señales positivas y quizás desde esta Comisión de Industria podamos dar el puntapié inicial para llegar a ese logro por el que hace tantos años luchamos.

Pediría que para la próxima reunión se convoque a la subcomisión, o que se defina en la reunión de asesores, para ya ponernos a trabajar. Luego veremos si es necesario citar a Cancillería y a los sectores del Poder Ejecutivo que tengan injerencia en la determinación de políticas de esta naturaleza. Si les parece bien, lo dejamos como una decisión firme a partir de la próxima semana.

SR. ESAIN Pido que tengamos en cuenta la extraordinaria capacidad intelectual de nuestras universidades, que se encuentra -entre comillas- ociosa. Tenemos que hablar con los rectores de las universidades para que aporten ideas, no sólo respecto de la industria del calzado sino de todos los sectores, porque esa extraordinaria capacidad intelectual no está volcada en este poder asociativo que necesitamos.

De modo que tenemos que incorporar a las universidades a esta subcomisión, porque pueden hacer aportes importantes.

SR. PRESIDENTE RIAL Tomamos nota.

Tiene la palabra el doctor Wydler.

SR. WYDLER Aquí se mencionó el caso del cuero de oveja, y en ningún caso hubo derecho de exportación sobre esa materia prima. Hoy no existe industria curtidora de ese cuero y los productores tampoco han salido satisfechos por esa medida.

Aspiramos a que también el cuero de cabra sea considerado en la cadena de valor y se tomen medidas acorde a las características especiales del sector.

Hay una industria curtidora fuerte que absorbe todos los cueros vacunos disponibles, y no hay industria curtidora ni productores de cueros caprinos y ovinos. Se ha perdido la famosa industria de los gamulanes y zapatos de cabritilla.

Por último, quería informarles que debido a esta situación de inestabilidad y falta de claridad en las medidas, nuestro sector ha perdido un 22 por ciento de sus exportaciones en los dos primeros meses del año. Creo que vale la pena considerar este dato para trabajar rápido.

SR. BRIOZZO En este momento tenemos un escenario internacional de negociación, en el ámbito de la OMC que ha empezado una nueva ronda en Doha, y están las negociaciones Mercosur-Unión Europea y el ALCA. Entonces, el análisis que comencemos el próximo martes a las 18, con los representantes que la industria curtidora pueda mandar como apoyatura, se puede luego expresar en una reunión junto con los sectores del Poder Ejecutivo involucrados en estos temas, de tal manera que cuando representantes de la Cancillería vayan a reuniones a nivel internacional tengan en claro la situación, sobre todo cuando aparece el llamado trade off, o la necesidad de compensar sectores, donde no siempre está claro cuál es el impacto que la negociación tiene en cada sector.

SR. PRESIDENTE RIAL Agradecemos la presencia de los representantes de la Cámara de la Industria Curtidora, a quienes les manifestamos nuestro compromiso de trabajar en este sentido.

No habiendo más asuntos que tratar, declaro levantada la reunión.

- Es la hora 12 y 5.