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Reunión del día 16/10/2001

- PRESENCIA DEL PRESIDENTE DE LA CÁMARA ARGENTINA DE INDUSTRIAS ELECTROMECÁNICAS

- En Buenos Aires, a los dieciséis días del mes de octubre de 2002, a la hora 10 y 28:
SR. PRESIDENTE RIAL Damos comienzo a la reunión de la Comisión de Industria con la presencia del presidente de la Cámara Argentina de Industrias Electromecánicas y Luminotécnicas, señor Ramiro Prodan; del vicepresidente y director de Relaciones Institucionales, señor Luis Alberto Lara, y del gerente, señor Eduardo Miller.

La maratónica sesión que tuvo lugar la semana pasada modificó diversas actividades de la Cámara, por lo que hoy no contamos con la presencia de todos los integrantes de esta comisión, pero dado que se está registrando la versión taquigráfica de la presente reunión, la haremos llegar a los legisladores, y no demoraremos más su inicio a fin de escuchar a quienes nos visitan.

Tiene la palabra el señor Lara.

SR. LARA Nuestra intención es la de dejar claramente sentada la opinión de las pymes, que están atravesando por varios problemas, que creemos que en este momento pueden llegar a resolverse.

En este sentido, pretendemos discutir el futuro de la competencia que aparentemente obtuvimos a partir de la devaluación. En forma muy lenta nos vamos dando cuenta de que los precios nos van alcanzando y suponemos que en los próximos diez o doce meses vamos a estar en las mismas condiciones que en diciembre pasado, lo cual sería terrorífico. Todos sabemos muy bien que primero un dólar equivalía a un peso y que luego hubo sucesivos aumentos que nos han provocado gravísimos problemas con los insumos y los servicios.

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Y, por supuesto, mejor no hablar de la parte financiera. Nosotros tenemos tres proyectos; el señor Prodan va a explicar dos de ellos y yo el tercero.

SR. PRESIDENTE RIAL Quiero que nos comenten qué es lo que ustedes producen y a qué sector de la industria representan, yo lo sé, pero algunos diputados no.

SR. PRODAN Soy presidente de la Cámara Argentina de Industrias Electromecánicas y Luminotécnicas, CADIEM, y además soy un industrial que fabrica productos para iluminación. En épocas normales, años 2000 y 2001, fabricaba 20 toneladas por día de productos eléctricos. Tengo dos líneas robotizadas, únicas en Latinoamérica, para la producción de balastos y reactancias. Me dedico a la fabricación de estos productos desde hace 46 años, los mismos años que tiene la empresa. Nuestra marca es ampliamente conocida en el mercado y tiene un gran nivel de calidad. Además, tenemos el primer sello de calidad que IRAM dio en su historia; estoy hablando del año 1960.

SR. LARA Soy vicepresidente de la Cámara Argentina de Industrias Electromecánicas y Luminotécnicas, y me ocupo de las relaciones institucionales.

Además, tengo una fábrica de productos eléctricos industriales de baja tensión -radicada en Burzaco- que podría ser considerada la cuarta pata de la mesa; como solemos decir, las nacionales, las internacionales, las multinacionales y nosotros, los chiquitos, con la misma fuerza que tienen ellos.

Llevo 45 años en esta lucha, demandando las cosas que necesitamos. Por supuesto, la calidad de nuestros productos está a la altura de las empresas internacionales. Exportamos, en rigor, tratamos de exportar, y muchas veces perdemos exportaciones porque -como explicaba antes- los precios nuevamente nos van alcanzando y tenemos que buscar la solución a este problema.

SR. PRODAN Nos conocemos con el señor diputado Rial desde hace muchos años, cuando viajamos a Madrid con el actual presidente Duhalde. El problema nuestro es que cuando trajimos las líneas de producción automática dijimos: "bueno, ahora vamos a fabricar y a competir con todo el mundo", pero nos encontramos con la sorpresa de que en la Argentina la industria no podía competir ni siquiera contando con una línea robotizada de primer nivel mundial, porque otros exportan a cincuenta y cuatro países con esa línea y nosotros no podíamos competir ni siquiera dentro de la República Argentina.

En 1998 la materia prima en la Argentina costaba entre un 40 y un 60 por ciento más que en el exterior, es decir que resultaba más caro comprar la materia prima aquí que importar el producto con todos los recargos.

Desde 1998 luché para conseguir reducir el costo de la materia prima, importé de Rusia, Alemania, Japón, España, compitiendo con productos nacionales, y en tres años -en 2001- comencé a exportar. Logré bajar 20 por ciento su precio, teniendo en cuenta el valor internacional, y sumando algunas ventajas por reintegro de exportaciones hoy estamos dedicados fuertemente a la exportación. Sin embargo, deseo plantear dos problemas que afectan muy fuertemente a todo el sector.

T.3

Por un lado, tenemos el problema de no contar con una normativa que nos permita importar la materia prima que exportamos. En mi carácter de pyme, no estoy en condiciones de hacer importaciones previas porque no tengo el capital suficiente para tener un stock de los trescientos productos que puedo exportar y en el momento que me los soliciten usarlos para exportación sin el pago de aranceles. Tampoco tengo posibilidades de prever el consumo que tendré; y no quiero andar pagando multas ni tener problemas con la Aduana respecto de lo que necesito para exportar.

Por ello propongo que el Estado me cobre los impuestos y me permita importar pagando todos los recargos a fin de utilizar para exportar esa materia prima que normalmente utilizo para mi producción. Pero para ello debo poder contar con uno o dos años -como sucede en Brasil, México y Chile- para importar la reposición de stock.

Un ejemplo sencillo de ello es el siguiente. En mi caso, utilizo alambre de cobre, al cual le pongo precio internacional para poder exportar y competir. Pero utilizo alambre nacional, aunque pierdo dinero, porque tengo un año para poder importar la cantidad que necesito. Luego sumo dos, tres o cuatro exportaciones -que suman 10 mil kilos de cobre-, hago una importación, obtengo un costo satisfactorio y repongo el stock.

En este sentido, he traído un proyecto de ley prácticamente redactado en su totalidad, así como también la ley brasileña de draw back, a fin de que puedan analizarlas.

La idea es que los industriales podamos utilizar nuestra materia prima -la que utilizo todos los días y por la que ya pagué los impuestos correspondientes- para que dentro de uno o dos años como máximo pueda reponerla en el stock de lo que exporté y de lo que demuestro que exporto. Esta sería la única manera de que todas las pymes podamos ser competitivas.

Por otra parte, en ADIMRA planteamos a todas las instituciones el hecho de que la gente que había importado materia prima antes del 6 de enero del corriente año tenía deudas en dólares en el exterior y se encontraba con que los pagos en el país debían ser realizados en pesos. En principio se habló de que las deudas contraídas con los bancos en el exterior se iban a pagar uno a uno y luego se concluyó en que hay que pagar a una paridad de 3,70 pesos. Por este motivo hay muchas empresas de nuestra Cámara y de ADIMRA que tienen entre 100 mil y 1 millón de dólares de importación efectuada y que no han podido arreglar con los bancos. En este sentido, creo que el HSBC tiene alrededor de 75 millones de dólares en concepto de deudas impagas. Si esto sigue adelante, en algún momento se va a transformar en la convocatoria o la quiebra de muchísimas empresas. Las empresas deben tener rentabilidad. En el caso de nuestra Cámara, el promedio de ventas respecto del año anterior está en alrededor del 30 por ciento. Hoy la gente vende en pesos lo que antes vendía en dólares. De esta forma es muy difícil generar utilidades para pagar una deuda que se cuadriplicó en pesos.

Nuestra propuesta consiste en que se emita un bono garantizado por las acciones de las empresas a fin de postergar durante tres años el pago de sus deudas. Es decir, esperar a que hubiera una reactivación del país y capacidad de generar utilidades para poder pagar. Pero no hacerlo hoy, porque ello es imposible.

SR. LARA También tenemos una tercera propuesta, que llevé a la Unión Industrial Argentina, a la cual pertenezco, aunque en esa oportunidad no tenía la maduración suficiente para comprender este tema, pero hoy lo tengo bien claro y sé cuáles son las posibilidades que tenemos nosotros como empresarios y ustedes como legisladores.

Nosotros sabemos que realmente tenemos un grave problema con las materias primas y con los servicios. A estos últimos no los vamos a poder tocar de ninguna manera, porque son esclavos hasta que puedan ser competentes en el mercado.

Con respecto a las materias primas que nosotros necesitamos para exportar, lo que pedimos es que las empresas productoras de esos insumos en nuestro país, que están exportando a precio internacional, nos den esos precios internacionales con los mayores beneficios que tienen por exportar y que nosotros podamos tomarlos, transformarlos y reexportarlos, sin tocar el mercado interno. Esto sería pura y exclusivamente para exportación.

SR. PRESIDENTE RIAL Es decir que hay dos precios: uno para exportación y otro para el mercado interno.

SR. LARA Hoy existen dos precios, porque las empresas exportan a uno, y nosotros internamente pagamos entre 1,30 y 2,40 pesos; hay muchas materias primas plásticas que están en esas condiciones.

T.4

Esto sería muy importante, en primer lugar, porque no se ataca ninguna cosa. La OMC no está en contradicción con eso porque si una empresa productora de insumos los está exportando, de alguna manera rápidamente le imputarían dumping.

Todas las empresas productoras de esos servicios se tendrían que poner contentas porque acaban de conseguir clientes que no tenían. Nosotros no podemos adquirir esas materias primas para exportar transformando ya que sus precios están muy altos internamente por los costos argentinos. Entonces, queremos convertirnos en importadores dentro de la República Argentina para exportar transformando las materias primas. Creo que eso no toca ningún interés interno y podría generar una masa de trabajo muy interesante.

Imagínense que si convierto un kilo de chapa en cucharitas no las podré vender todas, pero de esa manera se podrían volver a fabricar desde esas cucharitas hasta las cosas más complejas que tenga el insumo, por lo menos en una etapa de entre tres o cuatro años. Después -pero mucho más adelante- tendríamos que hablar del mercado interno.

Creo que esa sería una solución muy conveniente. Estamos calculando que se podrían volver a generar aproximadamente trescientos o cuatrocientos mil puestos de trabajo. Con el efecto multiplicador del que se habla -3,5 a 4-, podríamos llegar en un año a 1.200.000 o 1.300.000 puestos de trabajo.

Esta es una idea sobre la que hace mucho tiempo veníamos dando vueltas porque la habíamos pensado como para que se manejara el mercado interno, pero sabemos que eso es imposible. Sin embargo, creo que ahora esto sí es posible. Considero que se trata más de un tema político que de un asunto técnico.

Es una cuestión política porque no se puede llegar a la Secretaría de Industria, Comercio y Minería. Si bien se habló con mucha gente con muy buena voluntad -y lo reconocen-, creo que esto debe tener una fuerza política que lo pueda avalar porque, inclusive, se trata de lograr algo muy importante: que la gente vuelva a trabajar.

SR. PRESIDENTE RIAL ¿Cuál es la diferencia entre los productos que ustedes consumen como materia prima y lo que se exporta?

SR. LARA Daré como ejemplo un caso muy típico. No voy a dar nombres porque no vienen al caso, pero hay productos plásticos que se elaboran en el país que no tienen atrás ningún tipo de producto importado, todo es nacional. Cuando existía paridad entre el peso y el dólar, esos fabricantes decían que su producto valía un dólar. Después -también en dólares-, subieron el importe un 25, un 30 o hasta un 50 por ciento. Les digo más: en dólares ya tienen el precio de afuera pero más todavía...

SR. BROWUN Lo que pregunta el señor presidente es cuál es el precio de venta para la exportación y cuál para el mercado interno, es decir, qué diferencia existe. ¿Es de un 20, un 30 o de un 40 por ciento?

SR. LARA No, hay una diferencia de 40, 50 o 60 por ciento. El precio internacional, si hoy se quiere exportar resina de PVC, es de 650 dólares. Internamente, se están pagando 866 dólares y para exportación, 770. La diferencia es muy amplia.

SR. BROWN Están cobrando 120 dólares más.

SR. LARA Claro, y además, hay dumping. Para reexportar existe un dumping del 20 por ciento. Esto quiere decir que si tomamos este 20 por ciento y le sumamos un 25 a un 45 por ciento de recargo, más otro 15 por ciento en concepto de transporte, llegamos al 60 por ciento. Ese 60 por ciento se utiliza totalmente...

SR. PRODAN ...para reexportar. Para exportar tiene dumping.

- Varios participantes hablan a la vez.

SR. LARA ¿Por qué? Si no se afecta nada, yo sería un cliente nuevo en el exterior.

SR. PRESIDENTE RIAL ¿Esto se da para el caso de un solo producto o para el de varios?

SR. LARA Este es un caso tremendo; estamos hablando de resina.

SR. BROWN ¿Por qué habla de trescientos mil puestos de trabajo?

SR. LARA Porque, por ejemplo, nosotros hemos tenido que expulsar a ochenta personas de la fábrica por falta de trabajo.

SR. ESAIN Quisiera saber, respecto de la capacidad instalada que tiene la industria, qué porción está funcionando y qué mano de obra ocupada tienen ahora.

SR. PRODAN Del 25 al 30 por ciento, como máximo.

SR. ESAIN ¿Qué número aproximado de trabajadores están en actividad con ello?

SR. LARA Por ejemplo, con las máquinas que transformaban la resina ya convertida en PVC, se trabajaban las veinticuatro horas del día, incluyendo los sábados y los domingos.

SR. PRODAN Se ha expulsado a más del cincuenta por ciento del personal...

SR. LARA Y están pagando otro 30 o 40 por ciento porque no lo pueden perder. Es una herramienta.

T.5

SR. ESAIN En números aproximados, por ejemplo, eventualmente habría 300 mil puestos de trabajo, pero los realmente ocupados ahora serían unos 100 mil.

SR. LARA ¿Cuánta gente había en la Unión Obrera Metalúrgicos hace doce años? Alrededor de 550 mil; hoy en día hay 70 mil. Esa gente no está en Mar del Plata, en España o Italia, sino que está en la calle porque no tiene trabajo.

SR. BROWN La inquietud es la siguiente. Cuando usted habla de igualar el precio de exportación con el precio del mercado interno, hace referencia a unas 300 mil personas. Ello será porque estará imaginando una cantidad muy grande de diferentes tipos de productos en distintos tipos de industrias.

SR. PRODAN Quisiera citar un ejemplo. Si yo no hubiera traído la línea automática, hubiera comprado la materia prima en el país. Pero si me sale un 40 por ciento más cara que importarla, no soy eficiente, no sé fabricar y debo cerrar la fábrica. En la Cámara había diecinueve fábricas de motores, entre ellas, Siemens, Marelli, etcétera, y cerraron todas. ¿Por qué lo hicieron? ¿Porque son incompetentes? No, porque el costo de la materia prima los ha expulsado de la industria.

Alguna vez he dicho en nuestra Cámara que Siderar era un expulsor de industrias, y todos se quedaron mirándome. Dije esto porque la pieza de chapa de hierro que yo importaba de España me salía un 20 por ciento menos que si se la compraba a Siderar. Hoy es al revés; Siderar me ha visitado y me ha reducido el precio, permitiéndome competir con España. Pero para ello pasaron tres años, en los que hubiera tenido oportunidad de irme.

¿Por qué no fabricamos licuadoras, motores, aspiradoras? ¿Por qué no existe hoy la industria de los artículos del hogar? Porque cuando uno se pone a fabricar cualquier cosa y suma el costo de la materia prima, le sale más caro que importar lo que quiere fabricar.

SR. CICOGNA ¿Eso sigue siendo así hoy en día?

SR. PRODAN Sí, sigue siendo así.

SR. LARA Lo que sucede es que se ha recompuesto parte del costo, pero ahora viene el verdadero costo, que es el invitado de piedra y que siempre se castiga en nuestro país: la mano de obra. Pero la mano de obra no tiene nada que ver, sino que acá lo único que debemos tener en cuenta son los insumos y los servicios. Pero ahora la recomposición viene por la mano de obra, porque la gente no puede seguir ganando lo que gana. Si no establecemos reglas de juego claras, dentro de seis u ocho meses vamos a estar igual que en diciembre.

En nuestro país hay dos clases de empresas: aquellas a las que se les reconoció el costo argentino y aquellas a las que no. Las empresas que fueron privatizadas tuvieron diferencias muy abultadas respecto de los precios internacionales, con el agravante de contar con la completa libertad de importar todos los insumos que necesitaban para su operatoria. Y nosotros, los que estábamos del otro lado, teníamos que competir con la China. No importaba que pagáramos un 50 por ciento más lo que comprábamos para venderles a ellos mismos; se hacía una licitación internacional, y encima, después se remataba por Internet. La última vuelta era un remate por Internet.

SR. PRESIDENTE RIAL Tiene la palabra el señor diputado Castellani.

SR. CASTELLANI Pertenezco al rubro de la industria y también creo que en la Argentina la materia prima siempre ha sido más cara que la de nivel internacional. Siderar -o Acindar, para citar otro ejemplo- históricamente vendió la chapa, que es un elemento principal para elaborar máquinas, a 100 dólares más alto que el nivel internacional. Es decir, la chapa se conseguía a 100 dólares más cara por tonelada, lo cual significa mucho dinero. Ellos hablan de distintos tipos de industria que luego tienen que procesar esta materia prima. Pero entonces uno parte con un insumo alto y no puede competir con los productos terminados que sí vienen de afuera para competir con los nuestros.

T.6

SR. CIGOGNA Este fenómeno del precio más caro ocurría durante la convertibilidad.

SR. LARA Eso sucedió históricamente.

SR. CASTELLANI Es el problema de siempre de compre nacional o de industria nacional.

Creo que en esta cuestión algunos grandes productores han conseguido imponer el "seamos nacionalistas y compremos lo nuestro"; en eso están Siderar y Acindar. Sucede que han llegado más a los gobiernos y han conseguido leyes por las que no se permite importar esos insumos, pero después, con esa mecánica, dicen proteger a toda la industria argentina. No es así, es al revés, porque más tarde hay que competir con el producto terminado. Este es el sistema vigente.

El señor diputado Patterson es autor de un proyecto de ley, que yo defendí pero que no tuvo éxito, para permitir la libre importación de la materia prima con el fin de otorgar mayor competitividad.

SR. PRODAN Deseo hacer una aclaración al respecto. Yo pagaba 650 dólares la chapa de Siderar cuando la podía traer de Brasil, Sudáfrica o cualquier país a 400 dólares. Hoy estoy pagando el mismo importe que en España -tengo socios españoles- y en Siderar está a 430 dólares, es decir, al mismo precio.

SR. CASTELLANI ¿Por el tipo de cambio existente en la Argentina?

SR. LARA Es transitorio; cuando aumenta, volvemos a la posición anterior.

SR. CASTELLANI Pero la manera de encarar las cosas no es la correcta. Si uno puede importar algo, tiene que ser desde la materia prima, de otro modo todo debe estar cerrado.

SR. PRODAN Lo más simple en una reactancia es la base de hierro, y yo usaba 300 mil por mes. Tenía que importar contenedores y era algo absurdo porque traía mucho aire. Me costaba un 20 por ciento más barato traerlas de España, con la utilidad de la fábrica que lo hacía y demás, que comprar la materia prima para fabricar. No me refiero al costo nacional sino al de la materia prima. Es decir que me inhibía de fabricar, era una expulsión de la industria para cerrar y dedicarse a importar. Esto cambió en algunos aspectos.

En cambio, en la industria plástica seguimos teniendo 20 o 30 por ciento de diferencia en nylon, polietileno y otros materiales con respecto al exterior y en el cobre la diferencia es del 20 a 30 por ciento.

SR. CASTELLANI ¿A favor o en contra?

SR. PRODAN En contra.

Deseo entregar al señor presidente los antecedentes de nuestro proyecto. Planteamos la idea de que permitan a la industria reponer el stock de lo que exporta. Por ejemplo, al principio puedo exportar a pérdida, pagando los impuestos, pero al cabo de un año tengo la posibilidad de importar esa materia prima que resultaba cara y no podía ser competitiva y de reponer mi stock; con este sistema tendría utilidad. Sería transparente, muy simple para una pyme y no tendría persecución aduanera porque no interesaría si importé sin recargo, si no importé o qué fue lo que pasó.

SR. LARA No los quiero atormentar con problemas personales, porque soy representante de una cámara y conozco los inconvenientes que padecen todos sus integrantes.

No se trata de una dificultad que tienen diez empresas sino que pasa lo mismo en las dieciséis o veinte cámaras, es un problema de cualquier empresario que necesita un insumo y quiera transformarlo para producir. Internamente tenemos las mismas reglas de juego, el mercado interno lo atendemos de la misma manera, pero hoy el país pide la exportación como una solución. Pero, ¿de qué manera?

No podemos exportar de esta forma. Entonces, como sería demasiado grosero tratar de modificar el mercado interno, creo que la primera etapa sería que nos digan: "vendan al mismo precio de exportación a las empresas que están reexportando". De este modo no se afecta ningún interés y sería muy positivo.

SR. BROWN Usted está proponiendo una admisión temporaria.

SR. PRODAN No, sería para reposición de stock. La admisión temporaria no sirve a las pymes sino a las empresas grandes que hacen un contrato por un año.

SR. BROWN Es decir que sería admisión temporaria para reposición de stock, pero el proyecto de fondo que ustedes tienen contempla la posibilidad de lograr el mismo precio en el mercado interno que en el exportador para productos de exportación.

SR. PRODAM Esa es una propuesta; son dos temas distintos.

SR. ESAIN ¿Cuál es la justificación que tienen los proveedores de la materia prima en cuanto a la diferencia de precio?

SR. LARA El costo argentino.

Allí está la gran discriminación porque yo me pregunto ¿por qué ese señor tiene el costo argentino y yo no? Lo tenemos todos o nadie. Además, debemos tener en cuenta que estas grandes compañías multinacionales, nacionales, o lo que fuera, son cuidadas porque a grandes rasgos constituyen el 80 por ciento del producto bruto interno. Sin embargo, existe una gran contradicción: ellas ponen el 80 por ciento del dinero y menos del 20 por ciento de la mano de obra, y nosotros ponemos el 80 por ciento de la mano de obra del país y el 20 por ciento del dinero.

T.7

Ahí está el dilema: ¿qué queremos: trabajo o miseria?

SR. BROWN El proyecto que ustedes han presentado habla sólo de admisión temporaria.

SR. PRODAN Para reposición de stock.

SR. MILLER En la carpeta que presentamos figura el proyecto argentino y la referencia de Brasil.

- Varios participantes hablan a la vez.
SR. LARA Además, tenemos otro problema. Hay muchas producciones que están dualizadas con Brasil. Entonces, cuando uno acude al Mercosur, resulta que tiene medio centavo de diferencia respecto del precio que puede conseguir acá, lo cual no tiene ninguna ventaja, porque del otro lado se contesta con la misma moneda; por lo menos esto es lo que sucede en el caso de la resina. Y cuando uno quiere traer desde el Golfo, se nos dice que allí están haciendo dumping. Es infernal la transformación que se está perdiendo acá.

SR. PRODAN El otro problema que no figura en la carpeta que he traído es el de las deudas de los industriales con los bancos del exterior. Los industriales piden una prórroga para poder entrar en una etapa en la que tengan rentabilidad y así pagar sus deudas, que con el nivel de actividad de hoy en día son imposibles de pagar.

SR. PRESIDENTE RIAL Usted está haciendo referencia a las deudas contraídas con el exterior por la liquidación de importaciones.

SR. PRODAN Vamos a un caso concreto: yo tenía 1 millón de dólares a pagar en enero y 4 millones de dólares a cobrar. Estos últimos se transformaron en 3.500.000 pesos, y el millón de dólares se transformó en 3.700.000 pesos a pagar. La ecuación se ha dado vuelta completamente, y he pasado de una situación sólida y tranquila a una inestable.

SR. PRESIDENTE RIAL ¿En qué los benefició este cambio de sustitución y mejora de las exportaciones?

SR. PRODAN Nos bajó el costo de la producción y de la mano de obra; entonces los gastos indirectos han disminuido. Hoy puedo tener utilidad con menos volumen de venta.

- Varios participantes hablan a la vez.
SR. PRESIDENTE RIAL ¿El de la materia prima también bajó?

SR. PRODAN Bajó, pero nuestra materia prima tiene mucha dependencia del exterior. Por ejemplo, el silicio se importa de Brasil y tiene precio dólar.

SR. PRESIDENTE RIAL ¿Con estas condiciones ahora pueden exportar?

SR. PRODAN Estamos exportando.

SR. PRESIDENTE RIAL Pueden exportar bien.

SR. LARA No; por ejemplo, yo tengo menos mercado y tuve que corregir los precios. Resulta que cuando salí a exportar productos eléctricos, andaba bien y salía con 3, 4 o 5 puntos para ganar los mercados de afuera. Ahora resulta que me lo absorbieron y me expusieron. Sigo teniendo una ventaja, pero la estoy perdiendo. Y ahora estoy esperando lo que va a venir a partir del 1° de diciembre. Nadie va a poder producir al 50 por ciento de lo que vale el costo, y habrá que actualizar internacionalmente. Eso lo vamos a recibir nosotros; entonces, por lo menos, ataquemos las materias primas.

- Varios participantes hablan a la vez.
SR. PRODAN ¿A quién envío toda la información?

SR. PRESIDENTE RIAL Puede enviar la información al secretario de la comisión, quien se encargará de distribuirla entre los legisladores.

SR. LARA Sé que esto es duro y que políticamente las cosas no pueden hacerse de golpe, pero en este momento podemos hacer un pequeño adelanto. En tal sentido, las materias primas son un factor determinante. Piensen cuánto pesa una máquina y cuántas fábricas de maquinarias han quedado en la República Argentina: ninguna. Todo fue desapareciendo porque los costos se tragaron a las empresas. No se trata de que los empresarios sean malos, sino de que no han podido producir.

T.8

La mano de obra tiene que estar actualizada porque de lo contrario tampoco va a haber movimiento interno. La gente, ganando 300 pesos mensuales, no puede comprar ni siquiera los remedios.

SR. PRODAN Acá ocurre una cosa muy curiosa que algunos no han tenido en cuenta. Cuando nosotros empezamos a trabajar con España en 1998, un producto nuestro costaba 1,5 dólar en dicho país. En el año 2000, ese mismo producto costaba 1 dólar. Hablo de exactamente el mismo producto, sin que haya sufrido cambios en su calidad. España tuvo inflación y se produjo la devaluación de su moneda. El cambio pasó de 135 a 200 pesetas por dólar. Con esto prácticamente bajó sus costos internos, y como nosotros seguíamos teniendo la paridad entre nuestro peso y la divisa estadounidense, esa diferencia de precio nos iba limando y creando problemas en el mercado, con la consecuente merma de las posibilidades de nuestra actividad para subsistir.

SR. LARA Ese es otro problema.

Ayer me comuniqué con un productor para saber cómo había terminado la exposición de MATELEC. Le pregunté cuál era su opinión y me contestó: "Una malaria terrible MATELEC; muy poca gente, todo achicado".

Hoy también hablé con un economista -cuyo nombre no voy a decir-, y dijo que para los próximos diez años Europa espera un crecimiento neutro. Le transmití ese dato telefónicamente y me contestó que se trataba de una visión optimista. Estoy hablando de empresarios grandes. De modo que piensen en la cantidad de bajas de precio de productos que van a empezar a venir desde Europa y los Estados Unidos. Como Estados Unidos, con el dólar al valor que llegó no le puede vender a nadie, se va a tirar contra el Euro. El Euro se va a defender y nosotros, ¿en qué vamos a terminar? Vamos a tener que construir una "Muralla China Argentina" para que no entre nada.

SR. PRESIDENTE RIAL Agradezco nuevamente su presencia.

No habiendo más asuntos que tratar, queda levantada la reunión.