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Reunión del día 28/05/2003

- PRESENCIA DE LOS REPRESENTANTES DE LA FEDERACIÓN ARGENTINA DE LA INDUSTRIA MOLINERA

En Buenos Aires, a los veintiocho días de mes de mayo de 2003, a la hora 10 y 56:
SR. PRESIDENTE RIAL Queda abierta la reunión de la Comisión de Industria, con la presencia de los representantes de la Federación Argentina de la Industria Molinera, a quienes doy la bienvenida. Sé que ustedes han tomado contacto con algunos diputados, y es de allí de donde surgió el pedido de realización de esta reunión, que fue concedida en forma inmediata. Prácticamente ésta es la primera audiencia del año. Según nos han manifestado algunos diputados que estuvieron conversando con ustedes, existen algunos problemas que les preocupan.

Más allá de estudiar y discutir las cuestiones sobre las que aquí se exponga, remitiremos rápidamente la versión taquigráfica de esta reunión al resto de las comisiones a fin de que sus integrantes estén interiorizados y para que cualquier decisión que se tome al respecto esté acompañada por los demás señores diputados.

Tiene la palabra el señor Brisky.

SR. BRISKY Aquí está presente la mesa directiva de la Federación Molinera, de la que soy su presidente. Agradecemos que nos hayan recibido para poder exponer sobre los problemas que aquejan a la industria.

A propósito de las expresiones del nuevo presidente de nuestro país, quien ha manifestado una vocación de una Argentina productiva, cabe destacar que nuestra industria tiene dadas todas las condiciones para aprovechar plenamente su capacidad instalada, que hoy no se está aprovechando.

Tenemos un informe resumido de lo que significa la industria molinera en la República Argentina. Uno de los principales problemas que tiene la industria es la gran evasión impositiva que se produce por una fuerte distorsión que existe en un commodity, como es prácticamente la harina. La tasa de IVA de este producto es muy elevada; estamos hablando de un 21 por ciento, más un 5 por ciento de percepción, más casi un 3 por ciento de ingresos brutos, lo que totaliza casi un 29 por ciento. Ese 29 por ciento de alícuota de IVA determina una evasión impositiva realmente escandalosa: de alrededor de un 30 por ciento. Eso distorsiona totalmente la industria, porque existe una competencia absolutamente desleal producida por empresas que no están controladas. Lamentablemente, los controles siempre se efectúan sobre las empresas principales, donde no están los problemas.

Entonces, uno de los grandes inconvenientes que padece la industria molinera es la evasión impositiva que crea una competencia desleal, una depreciación de los precios y un deterioro de la industria.

T.2

Ese sería uno de los puntos clave de los problemas que tiene la industria. Estamos aquí presentes para ver la forma en que se pueden subsanar. Desde hace mucho tiempo hablamos con las autoridades para producir una disminución en la alícuota del IVA y en la cadena de trigo, harina y pan que atenuaría la economía marginal.

SR. LAGOMARSINO El trigo está gravado con el 10,5 por ciento, mientras que la harina cuenta con un 21 por ciento, más el cinco por ciento que se aplica de percepción. Como el pan está desgravado, el panadero -destinatario final de nuestro producto- debe afrontar un impuesto del 26 por ciento básico del impuesto al valor agregado al que se suman los ingresos brutos. De hecho en plaza se habla del precio de la harina final. Esto genera distorsiones enormes. Imagínense lo que sería comprar un litro de nafta en una estación de servicio un 28 por ciento más barata.

Para tener una idea de lo que se ha producido, vale mencionar una imagen que resulta clara de ver: la molinería institucional está reunida en la Federación Molinera. Vale destacar que veinte de los veinticinco miembros que formaban parte de la comisión directiva hace veinte años, hoy no existen más.

Se trata de veinte empresas institucionales que eran contribuyentes leales del fisco que han desaparecido desde el advenimiento en la Argentina del IVA.

El crecimiento del precio del IVA, producido a partir de la devaluación del peso, producto del aumento del precio del trigo, ha hecho que este porcentaje de casi el 29 por ciento que ya mencioné, resulte tremendamente distorsionante para la actividad. Esto no es nuevo, sino que se ha exacerbado por los fenómenos mencionados. El dramático proceso de desaparición de las veinte firmas, que por supuesto son tomadas en sus maquinarias por sucesores, y desmenuzadas y partidas para poder con mejor cintura paliar la situación, es inédito. No obedece a otras causas naturales. Por esto la industria ha elaborado un proyecto que queremos someter a consideración de los legisladores, para que solucione el problema de alguna manera. Aquí se tiene como base que la Argentina, competitivamente en el mundo, tiene una industria molinera altamente eficiente.

Si comparamos las unidades de producción de la industria molinera argentina, con las de los países más desarrollados, veremos que podemos competir con los molinos de Estados Unidos porque tienen similares capacidades. Cuando comparamos con molinos de Italia, Francia y Suiza, por ejemplo, vemos que tienen unidades de producción más chicas. En esta industria no se han producido evoluciones tecnológicas que muestren ventajas comparativas. Desde el punto de vista técnico, nuestro país está en el mejor lugar del mundo.

T.3

En lo que respecta al resto de los países que he mencionado, la exportación de harina se subvenciona y ello aleja a la Argentina de la posibilidad de exportar.

Cuando en algún momento la Federación Argentina realizó en conjunto exportaciones de harina importantes -concretamente a Angola, en Africa-, contamos con la presencia del agregado agrícola de la Embajada de Francia en la Argentina, quien nos preguntó qué tipo de subsidios teníamos. Nosotros le contestamos que no teníamos ninguno y que simplemente lo hacíamos por mera eficiencia, y que los que estaban subsidiados eran ellos. Desde 1936, Francia tiene un sistema de cuotificaciones internas y de gravámenes a las exportaciones de pellets de afrechillo -subproducto de la molienda del trigo-, de manera que no subsidian sino que compensan. Este es el término que ellos utilizan.

El proyecto consiste en hacer algo integral. Por este medio la Argentina podría penetrar en el mundo fácilmente con una exportación de un millón de toneladas de harina de trigo. Actualmente, la molinería produce o muele aproximadamente cuatro millones de toneladas de trigo, pero tiene capacidad para moler más de seis millones de toneladas. El millón de toneladas extra que se produciría no afectaría en modo alguno el consumo interno, sino que por el contrario continuaría existiendo capacidad en exceso.

Pensemos en los valores y en la relación cuatro a uno contra mercado interno y externo, con aumento de 0,5 centavos en la harina. Hoy el pan cuesta entre 2,30 y 2,50 pesos el kilo según el INDEC. Si en lugar de valer 2,30 pesos valiera 2,35 pesos, se podría subvencionar -o compensar, como dicen los franceses- un millón de toneladas de harina. Esto quiere decir que en vez de exportarse a 200 dólares la tonelada, se lo haría a 150 dólares, lo cual nos abriría los mercados de Asia y Africa, hacia donde ya se produjeron exportaciones históricamente y de donde estamos separados por pequeños montos que nos impiden entrar aun a costo marginal.

Estas son las compensaciones que hace el resto de los países y en mucha mayor medida. Suiza consume internamente a 900 dólares la tonelada; Francia, a 450 dólares la tonelada y la exporta a 150; Bélgica, consume internamente a alrededor de 550 dólares la tonelada y la exporta a 130. Es decir que juegan con este tipo de compensaciones.

La Argentina, que es capaz de exportar un millón de toneladas, no lo hace por una serie de circunstancias. Dentro de la Federación hemos intentado producir alguna suerte de compensación voluntaria que permita tener esta utilización de capacidad ociosa, pero nos falta la posibilidad de gestar a través de un proyecto integral la terminación de la evasión con un control más preciso y la baja del precio. Nosotros calculamos la evasión en alrededor de un 30 por ciento y hablamos de alrededor de 250 millones de pesos, es decir, 70 millones de dólares aproximadamente.

En este sentido, una baja de la alícuota favorecería al consumidor final, ya que si por ejemplo gravamos el pan -lo cual habría que estudiar en forma colateral al proyecto- el panadero podría deducirlo de su costo. A partir del momento en el que podamos establecer que se baja el IVA y que se generaliza en la industria panificadora, podremos ingresar en el fisco sumas mucho más importantes.

T.4

Así, el panadero podría estar desgravando y, por lo tanto, no tendría necesidad de evadir.

Cuando preguntamos a la AFIP los números que se manejan en la industria panadera vemos que prácticamente no existen; el panadero no tributa nada porque se ve obligado a evadir. Esto es un círculo vicioso, ya que él no puede descontar nada y al tener casi un 29 por ciento de diferencia, automáticamente se ve tentado a evadir por la comercialización espuria que se genera a su alrededor.

Es una industria desbocada, donde se produce una competencia ruinosa, que no es diferente a la que se produce en otros rubros pero que tiene la particularidad de que aquí existe un potencial de exportación que quizás otras industrias no tengan tan fácilmente. Esto debería ser contemplado dentro de un proyecto integral.

Esta es, sucintamente, la problemática de nuestro sector. Para ahondar en el tema hemos traído un escrito y habría que profundizar en detalles y en números a través de la forma que ustedes dispongan.

SR. PRESIDENTE RIAL ¿Qué ingreso significaría el millón de toneladas de exportación, que sería lo que se podría subsidiar en función del ejemplo de compensación que ustedes mencionaron recién?

SR. LAGOMARSINO La tonelada está en alrededor de 200 dólares, es decir que representaría un ingreso de 200 millones de dólares.

SR. CICOGNA Con ese mecanismo estarían proponiendo reducir el costo de las exportaciones a 150 dólares.

SR. LAGOMARSINO Exacto. En ese caso, el ingreso por exportaciones sería de 150 millones de dólares.

SR. CICOGNA El representante de la industria molinera habló de una eventual compensación a partir de un pequeño aumento en el precio del pan de cinco centavos.

SR. LAGOMARSINO Esto no lo afirmamos categóricamente porque como el proyecto es integral, la baja en el IVA, compensada con la harina, probablemente determine que en vez de disminuir, el precio del pan se quede en el mismo nivel y se puedan generar esos cinco centavos como fondo de subvención de exportaciones.

SR. CICOGNA Supongamos que hubiera que aumentar el precio del pan, ¿en ese caso se haría a través de un impuesto con un destino específico?

SR. LAGOMARSINO O podría ser un precio a pagar con una obligación de recaudación a un valor determinado. Esto es lo que tenemos que conversar. La molinería está abierta a sugerencias en ese sentido. Una posibilidad es generar un impuesto dentro de un contexto de precios convenidos o concertados, y algún tipo de ordenamiento distributivo como para poder afirmar este nivel de precios que permita estar exportando.

En este momento nos encontramos con el siguiente problema. Debido a la tremenda competencia, los niveles de precios hacen que no se pueda generar un monto de compensación de exportaciones. Por lo tanto, no se puede exportar ese millón de toneladas que abaratarían el costo de producción, permitiendo que las maquinarias funcionaran con una producción de un millón de toneladas más.

No tenemos por dónde arrancar. La industria se ahoga en el mercado interno, teniendo la potencialidad de la exportación.

Por eso decimos que si pudiéramos tener un control de producción, determinando, por ejemplo, que cada uno debe moler determinada cantidad y que el saldo lo tiene que exportar; si de eso que se exporta, a través de un impuesto, una alícuota o una tasa, generamos un fondo para obligatoriamente tener que exportar este volumen -a través de consorcios, etcétera-, el circuito cierra perfectamente.

Esto ya lo hemos hecho en forma privada. Lamentablemente, no perdura en el tiempo porque no dan las relaciones de precio con respecto a las posibilidades de utilidades en el mercado interno.

SR. BRIOZZO ¿El valor de la tonelada en el mercado interno es similar a los 200 dólares?

SR. LAGOMARSINO Quizás es un poco más bajo cuando se producen las exportaciones.

SR. BRIOZZO Digo esto para calcular el impacto que tendría la disminución del IVA. Estamos hablando de cuatro millones y medio de toneladas de trigo que se destinan al mercado interno.

SR. LAGOMARSINO Cuatro millones y medio de toneladas de trigo y tres millones doscientas mil toneladas de harina.

T.5

SR. BRIOZZO ¿Usted se refiere a una reducción del IVA llevándolo al 10,5 por ciento?

SR. LAGOMARSINO Sí.

SR. NAVILLI Es lo que se está hablando por estos días; al menos es lo que sale en los diarios. Por eso creemos que el Poder Ejecutivo está analizando esta situación vinculada con el IVA.

SR. BRISKY Quisiera hacer una aclaración. Cuando mencionamos un millón de toneladas de harina, estamos hablando extra Mercosur, porque hoy la molinería está exportando en los países limítrofes alrededor de 350 mil toneladas de harina por año, siendo los mercados más importantes Brasil y Bolivia.

SR. BIANCHETTI Un millón más.

SR. LAGOMARSINO Decimos extra Mercosur para no entrar con esta compensación con los países limítrofes, porque pensamos que allí se podría generar algún tipo de cortocircuito. No pensamos que esto pueda suceder con el resto del mundo porque ellos hacen exactamente lo mismo.

SR. CIGOGNA En la charla que tuvimos en la sede de ustedes, recuerdo bien que me dijeron que habían tenido conversaciones sobre estas ideas con funcionarios del Poder Ejecutivo y que nunca se había podido avanzar -corríjame si me equivoco-, porque habría un temor de los funcionarios en el sentido de que si se exportara tanto más podría menguar el abastecimiento del mercado interno. Sin embargo, ustedes sostienen que no es así, precisamente debido a la capacidad ociosa.

SR. LAGOMARSINO Así es. Pero al mismo tiempo pensamos que es necesario un ordenamiento de la industria, la obligatoriedad de una producción determinada. Supongamos que esta compensación de 50 dólares produjera un atractivo tal que se originara una diferencia o que todo el mundo quisiera exportar. Tiene que existir el deber y al mismo tiempo la limitación de una producción determinada que permita contar con la obligación del suministro fluido del mercado interno, pero que a su vez genere una base de precio que posibilite contar con una utilidad como para disponer de estos cinco centavos. Es decir que esta mayor producción va a compensar con creces esos cinco centavos generando una utilidad dentro de la industria y evitando la destrucción que se está produciendo en este momento.

SR. BIANCHETTI Quisiera agregar algo para encuadrar bien este problema. El año pasado algunos funcionarios recogieron ciertas versiones periodísticas relacionadas justamente con este temor de que "si los dejo exportar, la gente se queda sin pan y sin fideos en la Argentina". Se equiparaba a la industria harinera con la aceitera. La industria aceitera en nuestro país es mucho más importante que la nuestra en volumen económico. Si bien no sé las cifras porque no conozco esa industria en detalle como a la harinera, la industria aceitera es netamente exportadora. Tal como hoy está diseñada, la industria harinera es netamente de mercado interno, o sea que el 80 ó 90 por ciento de nuestra producción abastece el mercado interno. Eso es suficiente porque la gente no come más harina, es un producto de consumo relativamente estable. Es más: ahora, con el auge de las dietas, inclusive tiende a disminuir el consumo, es decir que éste crece de acuerdo con el aumento la población.

Asimismo, desde el punto de vista de la capacidad, nosotros podríamos producir harina para dos Argentinas. Es decir que si la población del país se duplicara, podríamos abastecerla.

Por lo tanto, aquí se trata de tomar algunas medidas de política económica relacionadas con la correcta protección del consumo interno en una industria netamente de mercado interno, que potencialmente tiene una capacidad ociosa como para duplicar la producción ante el temor de quedarnos sin pan en el país si exportaran. Esto es lo que tratamos de transmitir junto con los funcionarios.

T.6

Si uno toma determinadas medidas de retenciones a las exportaciones para inducir determinados comportamientos en la industria aceitera y replica lo mismo en la industria harinera, los resultados serán distintos.

Tal como explicó anteriormente el señor Lagomarsino, estamos trabajando para orientar las medidas de política tributaria y el marco regulatorio legal para cumplir con los objetivos que todos en líneas generales compartimos.

Tenemos capacidad instalada. El abastecimiento del país está asegurado y debemos aprovechar la capacidad ociosa de la industria para buscar mercados en el exterior. Esta es la solución de fondo para aprovechar la capacidad de la industria para producir más con los beneficios indirectos en la economía, asegurando el abastecimiento local porque la situación de la estructura lo permite. Para provocar ese salto en las exportaciones encontramos dificultades. Normalmente como principio general cuando uno tiene una industria de estas características tiene que ver que el mercado externo es la fuente de crecimiento. En el plano local, la gente come una determinada cantidad de derivados del trigo y no se puede incrementar.

El proyecto pivotea sobre cuáles son las dos dificultades que tenemos para mejorar. La estructura tiende a pauperizar la industria porque promueve la evasión impositiva en detrimento de las instalaciones marginales, que no invierten y no se modernizan, donde tiende a prevalecer el que no pertenece a la federación. El otro tema es cómo competir en el mercado, ya que debemos vernos con los europeos que subsidian escandalosamente la harina, esto es de público conocimiento. La tonelada llega a 150 dólares, precio que no se puede producir en ninguna parte del mundo. Este programa en lo conceptual combina los intereses de todas las partes, del país, de la industria molinera, de los consumidores argentinos y a su vez se ensambla perfectamente en el marco de política económica que trata de promover a la industria.

SR. BRISKY La Argentina produce alrededor de 14 millones de toneladas de trigo al año, aunque existen variaciones por factores climáticos. El mercado interno consume aproximadamente 4.500.000 toneladas. El consumo de harina de la Argentina es de alrededor de 85 kilos per cápita; es uno de los consumos más altos que puede haber en el mundo por habitante.

Entonces, quedan 10 millones de toneladas de trigo que obviamente se exportan. Estamos en condiciones de exportar un millón de toneladas de harina que son 1.330.000 toneladas de trigo convertidas en harina.

SR. CIGOGNA Estamos hablando de agregar valor a lo que hoy se exporta.

T.7

SR. BRISKY La Argentina no tendría problemas de desabastecimiento para el mercado interno, sino todo lo contrario. Nosotros aprovecharíamos la capacidad ociosa, y en consecuencia, bajaríamos los costos fijos. Incluso, esto podría llevar a una reducción interna del precio de la harina. El 40 por ciento de capacidad ociosa es una cifra muy importante y están dadas las condiciones para poder aprovecharla.

SR. NAVILLI Este proyecto que hemos traído hoy a los señores diputados también está consustanciado con la UOMA. Tanto es así que la gente del sector también estuvo analizando la molinería francesa que aquí fue mencionada.

Debo decir que tanto en el sector como en la UOMA existe una gran preocupación respecto del problema de la evasión -que tan bien han detallado mis colegas-, ya que con las diferentes subas del dólar se ha incrementado muchísimo este último año.

En este sentido, cabe destacar dos figuras muy importantes para el sector. Por un lado, se están creando nuevos molinos -tenemos conocimiento de unos quince o veinte molinos nuevos- en lugares donde la producción del trigo es muy importante. Esta creación está siendo promovida por la situación impositiva.

Por otro lado, tenemos el problema de que hay empresas que no pueden sostener el capital de trabajo, ingresando gente que no está en el sector. En este sentido, el proyecto que hoy les estamos entregando habla del parque molinero existente y de los molinos que siguen abriendo todos los meses, lo que está causando un gran detrimento institucional en la industria. Y es importante reiterar que el Sindicato Molinero y la UOMA están consustanciados con esta situación, al punto que un grupo de diputados allegados al gremio nos convocaron para conversar sobre este proyecto que hoy traemos.

SR. CICOGNA ¿Cuánta gente emplea la industria?

SR. LAGOMARSINO Alrededor de cinco mil personas legales, y alrededor de tres mil que no sabemos.

SR. CICOGNA En la hipótesis de aumentar la molienda en un millón de toneladas, ¿ustedes creen que ello absorbería más mano de obra?

SR. LAGORMARSINO Sí, aunque no en la proporción exacta porque se aprovecharía la capacidad instalada. Además ello influiría sobre la industria productora de envases y la energía. No debemos olvidar que la industria molinera es una alta consumidora de energía eléctrica, como las acerías y las fábricas de cemento. Es decir que estaríamos ante un crecimiento importante de un sector, pero que forma parte de un proyecto integral.

Quisiera agregar algo a lo mencionado por el señor Brisky respecto de la sustitución de exportaciones de productos primarios por productos industrializados. Lo interesante de este proyecto es que no estamos sustituyendo solamente un producto que vale 100 dólares por otro que vale 200 o 220 dólares, sino que estamos yendo a mercados que no son competitivos con los mercados importadores de trigo. Nosotros no exportamos trigo a Asia o Africa, pero estos países sí son importadores de harina, con lo cual estamos agregando un consumo al productor.

T.8

El productor va a estar muy a favor de un proyecto de este tipo porque estaríamos aumentando la demanda del trigo en un millón trescientas mil toneladas, que se van a industrializar y tendrán como destino países que en este momento no nos importan trigo. Aquí hay un tema impositivo relacionado con la importación en sí misma. Pero con una medida de este tipo no vamos a sustituir un mercado por otro, dejando de exportar trigo en determinada proporción y exportando harina -que de por sí sería bueno para el país- sino que vamos a agregar algo que no estamos produciendo. Para ello, no hace falta inversión de capital porque tenemos en exceso toda la maquinaria para hacerlo. Sin embargo, por toda esta problemática de competencia interna no podemos hacer algo para compensar y hacer lo mismo que hacen todos los países europeos.

SR. PRESIDENTE RIAL ¿Cómo se estructura esa obligación de producción mínima que ustedes mencionaron? ¿Cuál es el parámetro para definir los mínimos?

SR. LAGOMARSINO En su momento, la Unión Obrera Molinera Argentina había elaborado un proyecto de participación en el mercado interno, similar al sistema francés. Este sistema, con sucesivas reformas, desde 1936 generó cuotas de producción interna y, a la vez, participaciones en las exportaciones. Esta subvención o compensación -como la llaman ellos- se hace a través de mecanismos mediante los cuales se saca de un lado y se pone en el otro, pero concretamente se establece una cuota de exportación para poder mantener niveles de producción que permitan sostener un nivel de actividad y de rentabilidad más o menos adecuado.

Al no tener establecida esta participación de mercado y al estar toda la industria luchando dentro del mercado interno se produce una competencia muy fuerte, que termina -con esta diferencia del IVA del 26 por ciento y la falta de gravamen del consumidor panadero- en una tremenda competencia desleal, que termina disminuyendo los precios y alineando a los contribuyentes del mercado, dejando a la industria en manos de los no contribuyentes.

Todo esto no se puede solucionar sin una imposición. La unidad a través de un sistema voluntario -que incluso fue esbozada desde alguna fuente gubernamental- no funciona en una industria que cuenta con alrededor de doscientos concurrentes que están produciendo un commodity.

Estamos desperdiciando la oportunidad de acceder a mercados internacionales. Es muy importante tener en cuenta que con 50 dólares sin lugar a dudas se puede exportar un millón de toneladas. Probablemente nos podamos encontrar con algún tipo de resistencia externa, pero no es algo que no se haya hecho en otra oportunidad.

Fíjense ustedes que si el kilo de pan pasara de costar 3,30 pesos a 3,35 o incluso 3,40 pesos, existiría la posibilidad de recaudar hasta 50 millones de dólares. Quiere decir que estamos hablando de una diferencia de una magnitud enorme en cuanto al volumen, pero muy pequeña en pesos. Por eso creemos que esto es posible, pero hace falta una imposición, que permita mantener los molinos controlados para que no hagan cosas raras.

Por otra parte, la misma Federación Argentina de la Industria Molinera, por decisión unánime de su Comisión Directiva, viene impulsando desde hace doce años la instalación de controladores electrónicos en cada una de nuestras plantas industriales. Esto parecía un sueño hace doce años y se gestó con mucho esfuerzo.

Este controlador electrónico, llamado caudalímetro, es un instrumento que se coloca a la entrada de trigo de la primera rotura, en el primer cilindro donde entra el chorro de trigo, y mide con una precisión muy exacta la cantidad de trigo que se está moliendo.

T.9

Esto se graba en una cinta de papel y al mismo tiempo en una memoria electrónica. El aparato es sellado a prueba de cualquier tipo de cosas, y también censa las vibraciones y la electricidad de manera que no pueda ser violado porque cualquier corte o vulneración que se haga quedan registrados.

Sin embargo, la tentación de llevar a cabo esta violación es demasiado grande. Hagan el cálculo de lo que significa este casi 29 por ciento de diferencia. Se realizó un esfuerzo muy grande a través de la gestación del control por parte del organismo que fuera designado por el Estado, que finalmente se decidió que fuera la Secretaría de Agricultura. Después insistimos en que interviniera también la AFIP, y hubo grandes encontronazos entre los dos estamentos. Por último, se unió a las dos entidades y teóricamente ambas están controlando. A pesar de esto, hoy los caudalímetros no funcionan en el país, y a pesar de lo que dice la Secretaría de Agricultura no están controlados como deberían estar, simplemente por la existencia de este 29 por ciento, que implica una carnada inmensa para la evasión. Calculen ustedes que para un molino harinero típico, esto significa una diferencia de alrededor de cien mil pesos por día. Entonces, esto soporta cualquier inspección, control o cualquier medida que se tome.

Hemos propuesto efusivamente a la AFIP que estos controladores funcionaran on line, ya que hoy la tecnología permite perfectamente que mediante una consola estemos conectados desde aquí con los 110 molinos del país y veamos lo que están moliendo. De esta forma, después podemos compararlo con los formularios E-15 con la descripción que obligatoriamente debe verterse ante la Secretaría de Agricultura. Es decir que podemos hacer la comparación con lo que hemos visto en pantalla. Todo este soft está, y está funcionando. Lo único que falta es la conexión on line para que la Secretaría de Agricultura o la AFIP tengan una consola. Se lo hemos llevado a la AFIP hace ya cinco años, y lo hemos probado.

Entonces, decimos que lo que tenemos que hacer es evitar la tentación de la evasión, porque por más que pongamos cuatro millones de inspectores en la calle tratando de evitar esto, no lo vamos a conseguir. El proyecto que hoy traemos lo logra mediante una combinación de cuotas de producción, compensación con la exportación y, por supuesto, control efectivo. Es muy fácil el manejo de la cuestión integral si se combinan todas estas cosas al mismo tiempo.

SR. NAVILLI En cuanto al tema de la cuotificación, que creo que fue la pregunta del señor diputado, cabe señalar que esto existió en la Argentina hasta la década del 90. Teníamos una cuotificación a través del stock de trigo que nos daba la Junta Nacional de Granos. O sea que no estamos hablando de algo totalmente nuevo, sino que existió por lo menos en una parte de este sistema. Una parte del trigo que los molinos molían lo proveía la Junta. Además, hasta 1992 ó 1993, Brasil tuvo este sector todo cuotificado. Esto es importante para señalar la existencia de antecedentes, además de los casos que se mencionaron acá, como el de Francia, Estados Unidos, Australia, países que tienen una junta del trigo que cuotifica la molienda interna y hacen negocios de compensación hacia fuera.

T.10

SR. PRESIDENTE RIAL Todas las dudas han sido evacuadas. Coincido con el señor diputado Cigogna en que hay que ver en qué forma se pueden recaudar los cuatro centavos si las panaderías lo evaden. El inconveniente es recaudar los 50 millones mencionados.

SR. LAGOMARSINO Si pusiéramos un impuesto de cinco centavos a la harina, estaríamos agregando al 29 por ciento actual, otro aliciente para la evasión.

Es diferente si el monto se incluye en el contexto de un control obligatorio de exportaciones y cuotas internas. No existiría este problema. Lo voy a hacer porque estaré obligado a exportar y de lo contrario no vuelve el importe que están sacando por otro lado. Va a haber una cuota de exportación.

Es interesante luego profundizar sobre lo que pensamos y cómo va a operar el sistema. Sería fácil aplicar un gravamen de cinco centavos a la harina y asignarlo a un fondo de exportaciones.

SR. PRESIDENTE RIAL Claramente se presentan dos problemas: uno es la evasión impositiva y el otro es la subvención que se practica en otras partes del mundo, conocida como compensación. El discurso de los europeos es una justificación para no sacar las subvenciones. Nunca lo van a hacer porque resguardan los intereses de este sector que está muy comprometido.

SR. LAGOMARSINO Queremos hablar sobre muchas cosas en un breve lapso.

En realidad estamos sacando cinco centavos a la población, pero como por otro lado estamos exportando un millón de toneladas nuevas de harina gravadas con retenciones, se está devolviendo a la sociedad lo que se estaría sacando en primer lugar. Como a su vez, saneamos la industria devolveremos 75 millones de pesos con la evasión que se produce. El saldo es positivo. Hace falta un sistema de control.

No le pedimos a la sociedad que soporte esto para beneficio de la industria molinera. Con la evasión, se va la posibilidad de exportar un millón de toneladas de harina. Hagamos esto y quedaremos todos contentos. El que tendrá problemas es el francés, el belga, el italiano o el alemán que exportan la tonelada a 150 dólares a Bolivia, mientras la consumen a 400 dólares en su país. Estas son las barbaridades que vemos en el mercado.

SR. BIANCHETTI Quiero hacer un comentario sobre algo que ocurre en Chile, en las zonas francas de Iquique y Punta Arena donde existen sistemas de banda para proteger su mercado. En ambos lugares ingresa harina belga.

La industria argentina compite, aunque parezca absurdo, con molinos harineros belgas. Si uno ve el mapa, se preguntará cómo puede ser que un país como la Argentina, productor de trigo, tenga que competir con los belgas si sólo tiene que cruzar la cordillera. Esta es la situación real. Ocurre lo mismo en Africa y Asia.

SR. NAVILLI A estos dos grandes temas que se mencionaron aquí, agregaría uno muy reciente que son las retenciones a las exportaciones. Por más que la harina valga 200 dólares y el trigo 100, ambos tienen una retención del 20 por ciento.

T.11

Es decir que nos están castigando a exportar con mayor valor agregado.

Las 300 mil toneladas de productos farináceos que hoy se exportan son con premezcla, y por ello tenemos un problema técnico con la Aduana. Estamos exportando con premezcla y únicamente lo estamos haciendo a los países limítrofes, siendo Bolivia y Brasil los dos principales mercados. Estamos totalmente fuera de los mercados extra Mercosur, ya que no podemos exportar harina debido al 20 por ciento que se aplica a las retenciones. En este sentido, hemos hecho infinidad de expediciones a los diferentes ministerios en busca de una solución a este tema de las retenciones, porque el 20 por ciento nos sacó del mercado extra Mercosur.

SR. BIANCHETTI Tuvimos que modificar la formulación de nuestros productos para poder calificar legalmente como premezcla. La Argentina prácticamente no exporta harina, de acuerdo con el sentido legal del término.

SR. LAGOMARSINO Este es un problema circunstancial y el Ministerio de Economía lo tiene perfectamente claro. Nosotros estuvimos con el ministro Lavagna, quien nos ha solicitado que esperemos un poco hasta que todo esto se reacomode. De más está decir que este proyecto que hemos traído está hecho sobre la base del 5 por ciento de retenciones, que es con lo que en este momento se está pudiendo exportar.

SR. BUSTO Me gustaría destacar algunos aspectos de esta presentación. En primer lugar, de alguna manera la industria está diciendo que tiene la capacidad de aumentar su producción o volumen de actividad en alrededor de un 25 por ciento. En segundo término, este programa no implica necesariamente que deba subir el precio al consumidor. Digo esto porque la reforma impositiva y el control de la evasión son un factor que harán disminuir el precio, y la mayor producción de la industria implicará también disminuciones de costo.

Pero todo esto me lleva a hacer una sugerencia adicional. Dado que estamos ante un proyecto complicado, en el que participan la exportación, la actividad del mercado interno y la estructura impositiva, tal vez valdría la pena considerar un sistema de trabajo -junto con la FAIM y grupos de ustedes- que nos permita llegar a la conformación final de todo este plan, en el cual obviamente nosotros tenemos bastante más gimnasia que ustedes.

SR. PRESIDENTE RIAL La metodología que les propongo es la siguiente. Vamos a tomar la exposición de todos ustedes y la documentación que hoy nos dejan, la cual vamos a hacer circular a través del secretario de la comisión a todos los integrantes de la comisión junto con la versión taquigráfica. En la próxima reunión de asesores se analizará este tema y se estudiará la posibilidad de convocarlos nuevamente a ustedes o a sus técnicos para que junto con ellos podamos avanzar sobre este tema. Creo que esta sería la manera más adecuada para alcanzar una conclusión y elaborar desde esta Comisión de Industria el respectivo proyecto de ley o tomar contacto con las autoridades que corresponda del Poder Ejecutivo.

T.12

Me parece que eso es lo que deberíamos hacer en forma inmediata.

Para nosotros es importante este encuentro porque nos permite tener conocimiento de la problemática de un sector que no es menor. La Argentina hoy necesita tener valor agregado en su producción y justamente aquí estamos ante una cadena de valor agregado a la que debemos prestar atención. Agradecemos su presencia y quedamos a vuestra disposición.

SR. BRISKY Nosotros también agradecemos a los miembros de la comisión por habernos recibido y seguiremos en contacto con ustedes.

SR. PRESIDENTE RIAL No habiendo más asuntos que tratar, queda levantada la reunión.

- Es la hora 11 y 51.